Hoy, 16 de mayo, se conmemora el Día Mundial de la Sal, una fecha que busca concientizar sobre los riesgos de su consumo excesivo. En este contexto, Daniel Albisu, presidente de la Sociedad de Cardiología de San Luis, enfatiza que la reducción de este condimento químico en la dieta es crucial para la prevención de enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de muerte en el país y en el mundo.
En Argentina, el consumo de sal está muy por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Mientras que el máximo sugerido es de 5 gramos al día, los estudios indican que los argentinos estamos consumiendo, en promedio, 11,2 gramos de sal al día, el doble de lo que se considera seguro, señala Albisu.
Este exceso de sal, según el experto, está directamente relacionado con el aumento de la hipertensión, una condición que, sin control, desencadena enfermedades del corazón, derrames cerebrales y otras complicaciones graves. “A mayor consumo de sal, mayor hipertensión”, aseguró el presidente de la sociedad científica. Asimismo, añadió que lo que es aún más alarmante son las estadísticas, que no han cambiado significativamente desde 2019, cuando el 35% de la población argentina presentaba hipertensión.
En este sentido, Albisu destaca que la reducción en el consumo de sal no solo es fundamental para el control de la presión arterial, sino que “al disminuir la ingesta de sal, podemos combatir la hipertensión y de esta forma bajar los porcentajes de mortalidad”. Si se logra consumir sal a los niveles recomendados por la OMS, el cardiólogo estima que, a nivel mundial, se podrían evitar anualmente hasta un millón de casos de accidentes cerebrovasculares y hasta tres millones de casos de enfermedades cardiovasculares.
Una de las mayores dificultades, según Albisu, es la costumbre arraigada de consumir sal de manera excesiva en nuestra dieta, puesto que hay desconocimiento acerca de los productos que contienen alto porcentaje de sodio: “uno cree que (la sal) está más arraigada con los snacks, con los fiambres, los embutidos, que es verdad, pero la mayor proporción del consumo de los alimentos son los procesados, los ultraprocesados”, afirma.
A pesar de algunos avances, como la reciente ley que obliga a etiquetar el contenido de sal y grasas en los alimentos, la educación y el cambio de hábitos siguen siendo un desafío. En 2019, la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo reflejó una leve disminución desde el 16% al 12% en el uso del salero en la mesa respecto de la primera realizada en 2005, pero el consumo de frutas y verduras sigue siendo muy bajo, con solo un 6% de la población consumiendo las cantidades recomendadas de estos alimentos.
Por otro lado, el Dr. Albisu alerta sobre la creciente tasa de obesidad y sobrepeso en el país y a nivel mundial, que ya afecta al 60% de la población, un factor adicional de riesgo para las enfermedades cardiovasculares. El mensaje para hoy por parte de la Sociedad de Cardiología de San Luis, en el Día Mundial de la Sal, es claro: “menos sal, más vida”.
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