Hoy se celebra en todo el mundo, hace más de 100 años, el Día Internacional de la Mujer. Muchas mujeres reciben flores y deseos de que tengan un “feliz día”. No muchos saben que los orígenes de la conmemoración, en realidad, no son románticos, sino políticos y sociales.
En 1910, la Internacional Socialista, reunida en Copenhague, proclamó el Día de la Mujer, con carácter internacional. Fue un homenaje al movimiento en favor de los derechos de la mujer y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal, según recuerda la Organización de Naciones Unidas.
La propuesta fue aprobada unánimemente por la conferencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el parlamento finés. En ese momento, no se estableció una fecha fija para la celebración.
El primer Día de la Mujer se celebró un año después, el 19 de marzo de 1911, en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. Consistió en mítines a los que asistieron más de un millón de mujeres y hombres. Además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.
Menos de una semana después, el 25 de marzo, más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes italianas y judías, murieron en el trágico incendio de la fábrica Triangle en la ciudad de Nueva York. Este suceso tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de los Estados Unidos, y en las celebraciones posteriores del Día Internacional de la Mujer se hizo referencia a las condiciones laborales que condujeron al desastre.
Pero siempre tenemos que valorar el significado de tener una mujer a nuestro lado, porque recordamos a nuestra abuela, que sin dudas después de nuestra mama, es el ser más adorado de la tierra, debido a que nos apaña por demás y nos crea un vínculo de afecto muy importante y que jamás olvidamos en nuestra vida. Siempre mama esta primera en todo, desde el mismo instante del alumbramiento hasta que nos ponemos de pie y empezamos a caminar el largo camino de la vida.
Los momentos vividos en nuestra infancia, en la adolescencia y en la juventud, donde la protección materna es total y por el cual ella vive por nosotros, es tan maravilloso que no caben palabras para expresar los agradecimientos que debemos tener con nuestra mama, que es mujer luchadora, emprendedora y que a veces sin que nosotros nos demos cuenta sufre más de la cuenta, por las conductas que nosotros tenemos y por las cuales ella no se merece que le devolvamos cosas malas .
Siempre hay que tenerla presente aunque ya no este habitando esta tierra, pero desde el cielo más que seguro, nos está guiando como un lucero encendido, que nos contempla y nos abraza para nunca nos pase nada malo, bendigamos a la mujer, a la madre, a la abuela, a la esposa y esos millones de mujeres que viven y transitan nuestro planeta, con el solo hecho de vivir en paz y armonía.
Por Hector Orozco
