Lanús sabía que necesitaba una victoria en la revancha de la semifinal de la Copa Libertadores, y se hizo cargo. El equipo de Jorge Almirón, sin descontrolarse, arrancó con la clara intención ofensiva que le había faltado en el choque de ida y antes de los 10 minutos ya dispuso de dos buenas chances para equilibrar la serie, en la que River arrancó arriba por el 1-0 que consiguió en el Monumental.
Iban apenas seis minutos cuando Velázquez estuvo cerca de abrir el marcador. Cabeceó al borde del área chica un corner bien ejecutado por Pasquini y la pelota cruzada se fue apenas afuera.
Dos minutos más tarde, Montiel tuvo que esforzarse para cerrar cuando Acosta recibía con peligro dentro del área luego de una buena apertura de Sand. Claramente el local era más en el comienzo.
Pero entonces apareció una de esas jugadas que marcan un hito dentro de un partido y modifican la historia. A los 16 minutos, Casco habilitó dentro del área a Nacho Fernández y Braghieri se lo llevó puesto. Penal, que Scocco cambió con gol gracias a un remate bajo que engañó a Andrada. River ganaba y obligaba a Lanús a marcar tres goles si quería dar vuelta la serie.
