El sábado por la mañana, a pesar del calor, miles de personas se congregaron en la plaza San Martín de Córdoba para seguir los homenajes de la consagración de la llamada “Madre Catalina” como beata. “Viajamos con alumnos, profesores, familias con mucha alegría, lo vivimos con mucha emoción, momento de muchas gracias derramadas, sentimos que llovían bendiciones”, explicó en “Radio Cadena Popular”, la asesora espiritual Cecilia Tessi.
La religiosa Catalina de María, nacida en 1823 y fallecida en 1896, fue convertida en beata en un acto que encabezó el enviado papal, cardenal Angelo Amato, y que generó gran emoción en el público, una multitud de fieles.
“Fue una mujer, transgresora porque para la época que ella vivió siempre estuvo atenta a las necesidades del otro, del pobre, del necesitado. Si bien tuvo una vida de laica, fue madre y después vuelve a su primer sueño dorado, fundar la primera institución religiosa Argentina”, agregó Tessi.
El proceso de beatificación comenzó en 2012, a partir de las pruebas del milagro de sanación de la docente tucumana Sofía Acosta, en 1997, cuando la mujer sufrió muerte súbita y tras varias maniobras de reanimación negativas y la declaración de su muerte, los familiares le rezaron a la Madre Catalina y le pidieron a los médicos que siguieran con las prácticas, tras lo cual la paciente despertó. Acosta tiene hoy 79 años.
En el acto, también participó el gobernador de la provincia de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, que sorprendió a todos diciendo que “MADRE CATALINA FUE MI TÍA ABUELA”. “El papá de Saturnina es Rodríguez es un tío abuelo de Los Rodríguez Saá, son del mismo árbol genealógico efectivamente”, aseguró la asesora religiosa del Colegio San Luis Gonzaga.
Cecilia Tessi, asesora pastoral del Colegio San Luis Gonzaga
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