No fue. No hubo milagro, aunque pintaba para noche de sueños por cómo venía el partido.
Parecía que el guión tendría final feliz en los penales, porque Independiente había sobrevivido al vendaval del comienzo y a las chances de gol de Gremio.
Porque se quedó con uno menos a los 37’ del PT, similar a la ida, y tuvo coraje para aguantarlo,y porque Campaña se iba transformando en un karma para los brasileños, tapando todo y hasta con la ayuda del travesaño cuando estaba vencido.
El Rojo estaba para soñar con la vuelta en Porto Alegre, con esa gente que no paró de alentar, después de jugar 142 minutos de la serie con un hombre menos.
Hasta casi lo gana en los 120, cuando en la última bocha cabeceó Meza y no pudieron empujarla en la línea. Y en los penales el capitán uruguayo estaba ahí de tapar alguno, aunque no se dio y Benítez desperdició el quinto.
Y la Recopa se quedó en Brasil.
