Godoy Cruz le ganó 2 a 0 a San Martín de San Juan en el Malvinas, en un emotivo clásico cuyano enmarcado en la 25ta fecha de la Superliga y que dejó al Tomba a tres puntos de Boca, al menos hasta el domingo.
Los goles del Expreso los anotaron Victorio Ramis a los 13′ del primer tiempo y Santiago García (goleador absoluto del certamen) a los 2′ del segundo. El conjunto sanjuanino terminó jugando con dos hombres menos por las expulsiones de Mosca y Escudero.
El enorme triunfo bodeguero le dejó a Diego Dabove dos dolores – grandes – de cabeza: salieron lesionados en la etapa inicial Ramis y Elías, quienes fueron reemplazados por Lencinas y Henríquez, respectivamente.
En un primer tiempo entretenido y parejo, en el que ambos equipos demostraron intenciones de ir al frente, el Tomba fue el que mejor manejó la ansiedad y, no sólo consiguió la tempranera apertura del marcador, sino que también le cerró los caminos a su rival, que en definitiva no pudo lastimar a Burián.
La primera clara del Expreso la tuvo Lucho Abecasis, con un remate salido de otro partido que si no fuera por el “casi” y la mano de Ardente, terminaba en el 1-0 a favor del local. Pero la jugada no fue en vano, ya que de ese mismo córner y gracias al acertado cabezazo de Ramis, el Tomba obtuvo un premio que terminó justificando en los minutos posteriores.
Tras esta jugada hubo un “enredo” en el área, que no pasó a mayores y recién el peligro volvió a los 37′. Todo para Godoy Cruz, que bajó el telón con una gran jugada de Ángel González, quien recuperó una contra, dejó defensores desparramados y se metió en el área de Ardente sin pedir permiso.
La diferencia era mínima, pero servía. Un buen arranque de San Martín en el complemento se vio opacado por el segundo tanto del conjunto bodeguero, otra vez de cabeza. Abecasis fue nuevamente protagonista, autor del centro, pero el que se llevó todos los aplausos y la ovación fue el Morro García, goleador de la Superliga con 14 unidades.
Los minutos siguientes el Verdinegro sanjuanino trató de imponer su juego con un Spinelli movedizo e inquietante, pero la defensa del Tomba se mostró firme en cada ataque de su clásico rival cuyano.
Un respiro para un Expreso en ventaja y cuidadoso, que no se desesperó y le dejó esa presión a la visita. A los 16′ llegó la jugada que todo el Malvinas menos el árbitro pitó: una grosera falta sobre Ángel González en el área, que merecía ser sancionada con la pena máxima.
El mérito de Godoy Cruz en el segundo tiempo estuvo en jugar de manera ordenada, con tranquilidad, paciencia. Los errores cometidos en una línea, fueron subsanados en otra. El Tomba funcionó como un verdadero equipo, en el que se notó la entrega de todos. Nunca se desesperó.
No le pesó la presión del clásico ni de jugarse su situación de privilegio en la tabla de la Superliga. Todo lo contrario: sacó chapa, dijo “acá estoy, vengan de a uno”. Lo ganó con firmeza y determinación, dejando en evidencia que este presente no es casualidad.
A Godoy Cruz, único escolta de la Superliga, le quedan dos partidos para seguir haciendo historia: Argentinos, en La Paternal, y Tigre para cerrar con fiesta en Mendoza. Con el objetivo de la Copa prácticamente consumado, nadie le quita al Tomba la ilusión de seguir soñando.
