El hecho ocurrió en Dublin, Ohio, Estados Unidos. La heroína es Madison Williams, de 13 años.
Mientras estudiaba en su habitación, un pequeño niño de su vecindario se cayó en un tanque séptico, quedando totalmente atrapado. “Nadie puede alcanzarlo… ¿Vos podés ayudar?”, le preguntó su madre a Madison Williams. Inmediatamente, la adolescente corrió al patio donde se hallaba la desconsolada mamá del niño y otros adultos mirando en dirección al taque.
Con una profundidad de dos metros y medio, y 28 centímetros de diámetro —algo así como el ancho de una pelota de básquet— el agujero del tanque impedía a los adultos acceder al interior y poder rescatar al pequeño de 2 años. Fue entonces cuando la joven le pidió a los espectadores que la sostuvieran mientras ingresaba por el hueco. Tras algunos minutos, lapso en que se lastimó una de sus manos, Madison tomó al niño del pie y solicitó a los adultos que la levantaran, recibiéndose de heroína a sus 13 años.
El pequeño requirió de algunas maniobras para eliminar el líquido que había ingerido al caer, mientras que la adolescente tuvo que pasar por meses de terapia física para recuperar la movilidad de su muñeca, que había quedado completamente inmóvil luego de lastimarse contra un poste durante el rescate.
“Madison es un héroe”, declaró Mary Holley, una de las vecinas que presenció el hecho. “¿Qué otra adolescente iría voluntariamente a un tanque séptico?”, agregó.
