Dos posibles formas de interpretar la violencia interna y externa del miércoles 24 de octubre: por un lado, la teoría de que el incidente en las afueras del Parlamento fue planeado por el Gobierno, con infiltrados que habrían simulado ir en contra de la policía para que estos reacciones, reprimen y se evite una manifestación de grandes magnitudes.
Con cualquiera de las dos opciones, el Gobierno fue quien ganó porque, por un lado, logró la media sanción y por el otro lo que pasaba en la calle, tapó la discusión sobre el presupuesto, gracias al apoyo de los diputados de la oposición, ya que fueron quienes trajeron el tema a la sesión.
Las agresiones dentro de la Cámara, las podemos calificar de estupideces, que no permitieron que se lleve adelante la “discusión democrática” y de esa forma no se trató el tema prioritario de discusión que era justamente la ley de presupuesto.
Que vimos ayer o mejor aún, lo que se difundió mayoritariamente por los medios:diputados que presentaron gigantografías de Lagarde, diputados que hacían escuchar discursos de Néstor Kirchner, diputados que le gritaban al oído al presidente de la cámara para que suspendiera la sesión, diputados saliendo a la calle a enfrentarse con la policía y después de uno y otro lado reproches, chicanas, pase de facturas, en síntesis nos quedó un gran sentimiento de vergüenza.
En la calle , el grupo de violentos enfrentados con la autoridad policial.
Y hoy un dejo de sentido común en las palabras del Senador
Pichetto: “Espero que los dos venezolanos, el paraguayo y el turco que fueron detenidos ayer ya estén listos para salir del país”
El senador dijo que un país serio expulsaría inmediatamente a los extranjeros vinculados a episodios de violencia. Además, aseguró que ayer hubo un “hecho pre insurreccional” en el Congreso de la Nación
