Un joven de 20 años llevó al supuesto ladrón de su motocicleta, a la comisaría. Al parecer hizo justicia por mano propia, el supuesto ladrón tenía el rostro cubierto de sangre, y los ojos hinchados por los golpes.
Faltaban tan solo 100 metros para llegar a la Comisaria Sexta, cuando fueron interceptados por un efectivo que estaba fuera de servicio, en el barrio José Hernández.
Entre la sorpresa de la denuncia, los agentes trataron de evitar que continuara pegándole al acusado. En el lugar, además de personal de Comando Radioeléctrico, llegó el SEMPRO, quien asistió al herido.
