Gastón Solari estaba prófugo de la justicia, luego que el magistrado ordenara su detención en el mes de abril. En julio de este año fue detenido en Tribagi, una pequeña localidad del estado de Paraná, a unos 200 km de Curitiba, en Brasil.
El acusado llegará en la noche del miércoles a la provincia de San Luis. Según trascendió, el acusado arribará en un avión de línea de Aerolíneas Argentinas al aeropuerto Brigadier César Ojeda de la capital puntana mañana a las 20:05, donde lo esperará una concentración convocada por familiares, amigos, compañeros de la víctima y organizaciones feministas para repudiarlo.
Luego, será trasladado hasta el Servicio Penitenciario Provincial, donde quedará alojado hasta el juicio que, en principio, podría realizarse la semana que viene.
Así lo indicó el abogado Santiago Calderón Salomón, que representa a la denunciante de la causa por “abuso sexual con acceso carnal, agravado por la edad de la víctima y por la calidad de convivencia” de la que Solari es el imputado.
El acusado fue denunciado en el 2017 por la madre de la víctima. De acuerdo con la presentación judicial, el hombre aprovechaba que la mujer se iba a trabajar para abusar de la nena, de 10 años en ese momento, a la que debía cuidar.
Pese a la denuncia, Solari nunca fue detenido: solo se dispuso su captura cuando intentó tomar contacto con la víctima, pese a que tenía una restricción de acercamiento. En ese momento se fugó, vía Mendoza, hacia el norte argentino y, más tarde, a Brasil, donde se radicó y consiguió trabajo.
Fue descubierto a partir de escuchas a sus comunicaciones por parte de los investigadores de San Luis. Luego, Interpol se encargó de su captura.
Los dos argumentos básicos para sostener la prisión preventiva de un encartado, en este caso, se cumplen a rajatabla: Solari intentó entorpecer el accionar de la Justicia al acercarse a la víctima para hacerla desistir de la denuncia, y existe un serio riesgo de fuga, como quedó demostrado con su huida a Brasil.
Infomerlo – Via País
