Pedro Pacheco, padre de Pablo Pacheco, el joven desaparecido desde el 30 de mayo de 2018 en la ciudad de La Punta, confirmó que los restos óseos hallados el pasado 25 de junio cerca de un parque solar de la localidad, pertenecen a su hijo.
El cotejo de ADN ordenado por la jueza Virginia Palacios, que llevó adelante la investigación por la desaparición, era meramente una formalidad, ya que el 26 de junio, los familiares reconocieron en la morgue las prendas de vestir de Pablo, su billetera con toda su documentación (incluido el DNI) y el celular, aunque hacía falta acreditar su identidad científicamente.
Pablo, que tenía 25 años, desapareció de su casa ubicada en la manzana 92 del barrio 600 Viviendas de La Punta, donde vivía junto con su hermano y su cuñada. Según su papá atravesaba una angustia profunda, con un probable cuadro de depresión, luego de purgar una condena a tres años y medio de prisión por robo.
Pasado un tiempo de que no se supiera nada de su paradero, el Ministerio de Justicia, Seguridad, Gobierno y Culto de San Luis ofreció una recompensa de hasta 200 mil pesos para quien aportara datos sobre lo que le ocurrió.
Finalmente, en junio, en uno de los tantos rastrillajes ordenados por Palacios, la Policía halló los restos óseos en una zona de monte a 600 metros de la ruta 146 y el Parque Solar Cerro del Sol.
La escena tenía similitud con otras observadas en suicidios por ahorcamiento. Había una soga asida a un árbol, y muy cerca, prendas de vestir que contenían material óseo y otros restos humanos.
En la mañana de este martes, se llevará a cabo una misa en la capilla del barrio 1º de Mayo, como ceremonia de despedida.
Fuente: El Diario de la República.
