El pasado fin de semana, autoridades policiales y sanitarias dieron a conocer varios casos de fiestas clandestinas realizadas en la provincia de San Luis, las cuales contaban con un gran aglomeramiento de personas y nulos protocolos preventivos de coronavirus.

Debido a ello, el procurador general provincial, Dr. Luis Martínez, dialogó con el móvil de Hernán Pacheco, para Radio Cadena Popular, y brindó detalles de las causas.

“El ministerio público, a través de los fiscales, siempre tiene un rol que es inescindible, que es inseparable de todo proceso judicial. Lo que se está dando es que vemos que hay cada vez más incumplimientos de una magnitud de mayor relevancia a las disposiciones y a los protocolos sanitarios”, explicó Martínez.

“Me aparto un segundo del rol de procurador, porque es importante entenderlo como vecino de la provincia de San Luis. Todos hemos hecho muchos sacrificios. Hay gente que ha perdido el trabajo, que han perdido a sus familiares, hay gente que ha hecho enormes sacrificios para dar acabado cumplimiento a los protocolos y disposiciones sanitarias. Entonces este tipo de fiestas clandestinas son como una burla. Un grupo de la sociedad que se burla del resto, de quienes sí les importó el cumplimiento de las normas sanitarias. Esto no puede ser”, expresó el procurador, quien anunció que “la Procuración está trabajando en la revisión de las imputaciones penales que corresponden”.

También hizo hincapié en que serán muy rigurosos en términos de la aplicación de la ley: “Compartimos un poco el criterio de la fiscalidad de Estado, que en la última fiesta se presentó como quereyante particular, porque no es sólo la violación del art. 205 el Código Penal, que se refiere a la violación de las disposiciones administrativas dadas por la autoridad. En escenarios como este, la concurrencia de otra disposición del Código, que es mucho más compleja, que es la del art. 202, que es la de la propagación de la enfermedad”, y planteó que “esas fiestas son ‘clandestinas’ porque no cumplen con ningún requisito previo, porque no tienen autorización, porque no tienen protocolo, porque a nadie se le exige ir con un PCR, una declaración jurada sobre nada. Este nivel de clandestinidad de las fiestas, pone en serios riesgos, no sólo a los que participan, sino que a sus familiares y a la sociedad en su conjunto. En una fiesta de más de 300 personas, mínimo hay 200 domicilios involucrados, que tienen personas de riesgo. Somos todos transmisores potenciales. Estamos poniendo en riesgo la salud de la población”.

Por otro lado, aseguró que: “desde lo humano tenemos que entender que todos estamos cansados”, hay que “entender en qué situación estamos”, y no debemos, como población, abandonar los hábitos preventivos del virus. 

 

Redacción: Gonzalo Pereyra.

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