Un caso paradigmático es el de Estados Unidos, que según un informe publicado por la consultora SPINS, en los últimos dos años la venta de comestibles a base de vegetales aumentó un 29% y su valor total de mercado alcanza los cinco mil millones de dólares.
“Los concentrados y aislados proteicos obtenidos a partir de legumbres son una fuente alternativa de proteína libre de alérgenos, lactosa, gluten y bajas en grasas saturadas, por lo que representan un potencial sustituto para personas con restricciones dietéticas y que desean reemplazar fuentes proteicas de origen animal. Además proveen fibra, antioxidantes y polifenoles (compuestos con efectos saludables para el sistema cardiovascular)”, mencionan Mariana Murano, Gabriela Gallardo y Désirée Lenz del área de Desarrollo de Ingredientes del INTI, que forman parte del equipo técnico que asistió a la empresa Tomorrow Foods en el desarrollo de la tecnología de aislamiento y purificación de proteínas.
“La iniciativa que llevamos adelante resulta novedosa porque trabajamos a partir de legumbres como garbanzo, poroto mungo y arveja amarilla poco exploradas a nivel local e internacional —donde más del ochenta por ciento de proteínas vegetales se obtienen de la soja y el trigo—”, destaca Mariana Sánchez, del sector de Desarrollo de Nuevos Productos del INTI, que también integró el proyecto. Como resultado, obtuvieron una paleta diversificada de productos con muy buena funcionalidad y calidad nutricional.
Las legumbres fueron elegidas con un enfoque holístico que vuelve más sustentable la producción agrícola, gracias a la promoción de una mayor intensificación y rotación de cultivos. Además, agregan valor a especies que hoy se comercializan como un commodity y —desde el aspecto de su funcionalidad— resultan ideales para desarrollar nuevos productos alimenticios debido a su excelente perfil nutricional y a la facilidad de incluirlas en una matriz de ingredientes sin que generen un impacto negativo en el sabor o el color del alimento.
“Los ingredientes proteicos que desarrollamos tienen un noventa por ciento de concentración de proteína y permiten crear análogos cárnicos o lácteos, bebidas y alimentos funcionales”, detalla Guillermo Lentini, uno de los fundadores y director de Investigación y desarrollo de la empresa. Además, agrega que abren una oportunidad para generar un mayor agregado de valor en el país, porque “hasta ahora, Argentina exportaba granos de arvejas y otras legumbres con baja valorización para luego importar de China y otros países los aislados proteicos por un valor más de diez veces superior”.
Fuente: Doc Salud.
