La segunda semifinal del Reducido de la Primera Nacional terminó envuelta en un escándalo. Quilmes le ganó a Ferro por 1 a 0 con un penal sancionado por Nicolás Lamolina que desató la furia del equipo de Caballito, y así jugará ante Barracas Central la final por el segundo ascenso a la Liga Profesional, tal como lo consiguió Tigre.
La definición se disputará a partido único el próximo martes 21 de diciembre, desde las 20.10, en un estadio a confirmar.
En el estadio Centenario, el partido se definió con una falla determinante del árbitro que le abrió las puertas de la final a Quilmes y condenó la suerte de Ferro. Iban 30 minutos del segundo tiempo y el encuentro estaba igualado sin goles (en la ida empataron 1 a 1), cuando Lamolina sancionó una falta inexistente del arquero Marcelo Miño sobre el recién ingresado Federico Anselmo, quien se encargó de patear y convertir el gol que le dio la victoria a su equipo.
Tras el pitazo final, los jugadores de Ferro se acercaron a reclamarle al árbitro en medio de un clima caldeado. De hecho, el juez terminó custodiado por un cordón policial junto a los jueces de línea, quienes también recibieron reproches.
“La sensación que me queda es que no era justo definir el pase a la final así, con un error gravísimo del árbitro. Un partido parejo en Caballito (fue empate 1-1) y fue parejo aquí, creo que ni Quilmes se merecía pasar a la final con éste penal y con éste error del árbitro, y mucho menos Ferro haber quedado afuera”, manifestó tras el partido el presidente de Ferro, Daniel Pandolfi, en declaraciones a TyC Sports.
El escandaloso penal que le permitió a Quilmes clasificar a la final por el ascenso
