El Arzobispo de Buenos Aires ofició la misa central en la Basílica de Luján, ante una multitud, y bajo la lluvia. El jefe de la Iglesia en la Ciudad parafraseó al Papa y también remarcó que hay que ponerse “la patria sobre los hombros”. Sentido mensaje.
Bajo una cortina de lluvia y ante una multitud, el Arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, ofició la misa central en la explanada de la imponente Basílica de Luján, como corolario de una nueva peregrinación por amor a la Virgen María, como cada octubre.
Poli recogió el guante de Francisco y, además de citarlo textualmente, pidió “no ser indiferente con los pobres”, a días de conocerse datos estremecedores que hablan de un significativo aumento de la pobreza en la Argentina. En ese sentido, subrayó lo que dijo el Papa de “ponerse la patria en el hombro”.
Además, remarcó su deseo que haya “un encuentro fraterno entre todos los argentinos”. Y, sobre la pobreza, puntualizó: “Si podemos hacer algo con los pobres, especialmente con los que pasan a nuestro lado, no seamos indiferentes. Si podemos compartir algo con ellos, hagámoslo. Eso también es ponerse la Patria al hombro”
“Uno podría decir, ¿qué es una gotita en tanta pobreza?”, planteó y recordó a la madre Santa Teresa de Calcuta al decir que “de pequeñas gotas están hechos los océanos”.
También, recordó que la Virgen “los recibe a todos, no excluye a nadie”. Fue así que agregó, algo risueño: “Sabemos que algunos vienen un poco tomaditos y también hay otros, como decimos, flojos de papeles. Vengan a Luján, están todos invitados”, aseguró Poli.
