Con el anfiteatro Alfonso y Zabala desbordado y la mística del “Chaqueño” Palavecino tras ocho años de ausencia, la Fiesta Nacional recuperó su brillo con cobertura de la TV Pública y entradas agotadas.
Con el anfiteatro Alfonso y Zabala desbordado y la mística del “Chaqueño” Palavecino tras ocho años de ausencia, la Fiesta Nacional recuperó su brillo con cobertura de la TV Pública y entradas agotadas.