Estacionar en la vía pública ya no es una acción neutra: la presión de los “trapitos” transforma una necesidad cotidiana en una situación incómoda, tensa y, muchas veces, con tintes de amenaza latente.
Estacionar en la vía pública ya no es una acción neutra: la presión de los “trapitos” transforma una necesidad cotidiana en una situación incómoda, tensa y, muchas veces, con tintes de amenaza latente.