Dos estudios publicados en 2026 ponen nuevamente el foco en cómo el cerebro necesita “resetearse” para aprender. Desde la siesta reparadora hasta los estragos que genera el insomnio en el rendimiento académico.
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Dos estudios publicados en 2026 ponen nuevamente el foco en cómo el cerebro necesita “resetearse” para aprender. Desde la siesta reparadora hasta los estragos que genera el insomnio en el rendimiento académico.