El oeste riojano fue epicentro de dos movimientos telúricos entre la noche del lunes y la madrugada del martes. El más fuerte, de magnitud 4.9, se sintió con claridad en Villa Unión y Guandacol. No se registraron daños ni víctimas.
El oeste riojano fue epicentro de dos movimientos telúricos entre la noche del lunes y la madrugada del martes. El más fuerte, de magnitud 4.9, se sintió con claridad en Villa Unión y Guandacol. No se registraron daños ni víctimas.