Con el rugir de los autos como telón de fondo, la localidad puntana vivió un fin de semana histórico: alojamiento al tope, más de $77 millones en ingresos y un impulso turístico sin precedentes.
Con el rugir de los autos como telón de fondo, la localidad puntana vivió un fin de semana histórico: alojamiento al tope, más de $77 millones en ingresos y un impulso turístico sin precedentes.