El adolescente se muestra con un vestido roto, el cuerpo pintado con manchas rojas y la palabra “violada” en la espalda. Sus compañeros lo rodean, se ríen y realizan gestos que refuerzan la banalización de la violencia de género.
El adolescente se muestra con un vestido roto, el cuerpo pintado con manchas rojas y la palabra “violada” en la espalda. Sus compañeros lo rodean, se ríen y realizan gestos que refuerzan la banalización de la violencia de género.