Después de sorprender a los niños en la plaza Pringles, Melchor, Baltazar y Gaspar tuvieron que empujar la moto que se les había quedado sin nafta.
Después de sorprender a los niños en la plaza Pringles, Melchor, Baltazar y Gaspar tuvieron que empujar la moto que se les había quedado sin nafta.