No son caramelos, sino dispositivos o presentaciones de productos de tabaco que incorporan sabores dulces y frutales en envases coloridos. El problema es que, aunque parezcan menos agresivos, tienen nicotina y pueden ser muy adictivos.
No son caramelos, sino dispositivos o presentaciones de productos de tabaco que incorporan sabores dulces y frutales en envases coloridos. El problema es que, aunque parezcan menos agresivos, tienen nicotina y pueden ser muy adictivos.