Si bien, es un alimento que supo tener mala publicidad, lo cierto es que también cumple un rol nutricional super importante, ya que su consumo nos aporta aceites grasos esenciales y vitamina E, ambos nutrientes indispensables en varios procesos celulares.
Pero, como todo en la vida hay que cuidarnos de los excesos o los malos usos, como así también optar por los más saludables al momento de elegir y esto solo se logra a través de la información. Lo que sucede es que a veces hay tanta información disponible que nos abruma o nos confunde, por eso en este artículo hablaremos de los tipos de grasas y por ende sabremos cuál es la opción más sana al momento de cocinar para nosotros y para nuestras familias.
Sin embargo, una de sus grandes ventajas es la enorme biodisponibilidad que existe y la variedad de tipos que se encuentran fácilmente en el mercado. En este sentido, creemos que lo más adecuado es concentrarnos en la correcta elección del tipo de aceite para cada preparación y para cada organismo.
Presente en miles de preparaciones, si contamos con la información adecuada podemos conseguir un cambio significativo en nuestra salud para apuntar a ser más conscientes y cuidadosos de la salud como forma de vida a largo plazo.
Es una tendencia en la actualidad ver nuestra alimentación como una forma natural y habitual de mejorar nuestra salud y eso se logra con información y conciencia a lo hora de elegir cada uno de nuestros consumos.
Una de las formas más difundidas y que puede sostenerse en el tiempo es la reducción en el consumo de grasas o al menos las de menor valor nutricional y para lograr ese objetivo hay varias alternativas de las que nos podemos valer.
La forma más simple es modificar los métodos y reemplazarlos por maneras de cocción más saludables como pueden ser, cocinar en el horno, usar planchas en vez de frituras, probar cocinar al vapor las verduras o la seguir la última moda, que está en boca de todos por su versatilidad, usando una freidora de aire.
Estos métodos saben reemplazar el uso de las freidoras convencionales, reduciendo notablemente el consumo de aceite y mejorando la calidad de las comidas que consumimos nos da el margen necesario para poder disfrutar de una porción de papas fritas sin ninguna culpa.
Beneficios del consumo de aceite en su justa medida
Ya hablamos de todos los mitos que circundan a este alimento, sin embargo, sus aportes son significativos y la recomendación es reducir o regular su ingesta, pero no eliminarla, es por eso que existen en el mercado electrodomésticos de cocción que reducen su consumo.
Tras varias investigaciones se llegó a la conclusión que los aceites integran la lista de macronutrientes grasos que en los humanos ayudan al correcto funcionamiento del organismo ya que conforman la parte grasa de vitaminas y minerales, ambos nutrientes fundamentales y que se pueden clasificar en dos tipos:
- Grasas saturadas, que son más comunes en los alimentos de origen animal, tales como carnes y también en alimentos ultra procesados. Su consumo está asociado a patologías inflamatorias y a trastornos coronarios.
- Grasas insaturadas, donde encontramos en su mayoría alimentos de origen vegetal. Su ingesta es necesaria y vital ya que nos aporta ácidos grasos esenciales tales como el Omega 3 y el Omega 6 que son nutrientes que debemos incorporar a través de la dieta ya que nuestro cuerpo es incapaz de producirlo.
De aquí la recomendación de seleccionar el consumo de alimentos abundantes en grasas saludables para ayudar a nuestro organismo en múltiples procesos, tales como la síntesis de hormonas en hombres y mujeres.
Cocinar liviano es la mejor forma de reducir la grasa que ingerimos
Muchas veces en el uso de freidoras convencionales o métodos de cocción que no nos ayudan, solo porque es lo único que conocemos, pero lo cierto es que hay muchas formas de cocinar un mismo alimento y seleccionar la correcta puede sernos de gran ayuda a la hora de cuidar nuestra salud e incluye nuestra economía.
Es desaprender lo vivido por años y educarse en nuevas técnicas que nos permitan disfrutar de alimentos que resultan incluso más sabrosos, con métodos que requieren menos atención y hasta menos costosos.
Pero para eso es necesario comprometernos con nuestra alimentación no solo en la búsqueda de una mejor estética sino como forma de mejorar o mantener nuestra salud óptima, el compromiso es con nosotros mismos y por eso aquí te proponemos algunos métodos que se pueden usar en el día a día y que seguro representarán un cambio de paradigma que marcará un antes y un después.
- Cocinar al horno: en este método podemos reducir la cantidad de aceite usándolo en spray y de esta forma bajar notoriamente el agregado de grasas a nuestras preparaciones. Otra ventaja que nos brinda la utilización del horno es que no tenemos que estar pendientes de cómo se desarrolla, sino que mientras respetemos los tiempos de cocción de cada alimento podremos seguir con otras actividades y luego disfrutar de un plato delicioso y saludable a la vez que nos llevó mucho menos tiempo y grasa de lo que insumiría con freidoras.
- Alimentos a la plancha: otra de las opciones mucho más saludables es optar por cocinar a la plancha, de esta forma evitamos las frituras y los empanados que también aportan calorías sin valor nutricional. La mejor forma de cocinar carnes y que nos resulten sabrosos es haciendo el correcto uso de especias e incluso el limón que nos ayudarán a dar sabor, a dorar y a disfrutar de platos saludables pero que saben realmente gustosos.
- Cocer al vapor: creemos que es una de las mejores maneras de disminuir el agregado de grasa a las comidas que realizamos. Y es que gracias a este método se puede lograr que los alimentos conserven mejor sus nutrientes haciendo que no solo disfrutemos de su sabor sino también de su valor nutricional. Es una forma de cocción económica, sencilla y sumamente saludable, que recomendamos utilizarla con más frecuencia en vegetales logrando que los mismos conserven la forma, la textura y mejoren el color, pero sin perder nutrientes ni agregando grasas indeseadas.
- Comidas hervidas: esta técnica es otra de las más utilizadas para reducir el consumo de grasa, sin embargo, puede resultar insípida y debemos tener cuidado de no pasarnos en los tiempos de cocción para no perder los nutrientes propios de cada alimento. En este caso la mejor forma de dar sabor es aderezar una vez que esté todo cocido y solo restará disfrutar sin culpa de platos llenos de sabor y de alto valor nutricional.
