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Como sentirse inútil después de los 45 años

Hemos visto pasar a muchas personas que conocemos en el viaje diario para ir a nuestro trabajo, en los encuentros de una cola de banco o simplemente en una charla amena con alguna de las personas que comparten nuestro diario vivir, y coincidimos que las personas que superan cierta edad, se ven como apartadas del reparto diario de las tareas que se realizan en una oficina.

En alguna de las oportunidades, no son requeridas para no sacarlos de la rutina diaria, pero en más de una oportunidad, terminan requiriendo de esas personas, por lo que han aprendido a lo largo de los años y también para poder formar a aquellos empleados, que recién empiezan y no tienen la manera de saber cuál es el lugar adecuado que deben ocupar.

No siempre resulta por demás agradable que llegue alguien nuevo y se le  ofrezca todo servido, pero se debe a manera que se lo debe solicitar, nunca creyendo de que yo lo sé todo o que este escritorio es mío y nadie me lo ocupa y esa son las causas por las cuales algunos jefes de sección, área u otra jefatura prevalece a la hora de saber elegir a la persona idónea o no, para que termine ocupando un cargo, que antes era tuyo.

Los años pasan y existen empleados que como cualquier mortal saben bien las cosas que deben hacer, pero se ven desplazados a la hora de innovar y cambiar estrategias de trabajo, trabajar en grupos y otras técnicas que nos permitan ser parte de ese cambio y donde las personas que no demuestras un interés por el cambio, no se abren para que se les pueda indicar que caminos nuevos hay que transitar, es como que se van dando cuenta que están de la vereda de enfrente y no la del resto del personal.

Esto pasa siempre después de los 45 años, edad de madurez, pero a la vez una etapa por la cual, los empleados se muestran muy pocos demostrativos a seguir participando de las actividades de la oficina, ya no son convocados para actividades específicas y así se van distanciando del resto y llega un momento de la vida laboral, que solo vienen a cumplir con el horario del día y no son tomados en cuenta, ni para verter una opinión.

A todos nos pasa ese instante de la vida de un empleado que ve que las cosas han cambiado y ellos no encuentran su lugar dentro del equipo de trabajo, es muy feo venir solo a calentar banco, se ve muy feo que reparten trabajo para todos tus compañeros y que vos solo recibís el saludo cordial de tu jefe y del resto del plantel, pero un llamado a colaborar, a ser parte de alguna de las actividades de la oficina, que antes era más cotidiano, ahora se ve más distante y a uno se pone triste, porque no sabe si está haciendo lo correcto o que solo está ahí, porque tiene que llenar un escritorio y dejar que pasen las horas y que en algún momento te llegue el llamado de que tienes que dejar de prestar servicio, porque la jubilación te ha llegado, ojala cambiemos un poco la manera de que estas personas, que tienen mucho para dar, pero que casi dejan de tener importancia a la hora de armar grupos de trabajo y que alguna ocasión, estas personas que se ven viejas, terminan ayudando con  su experiencia y cordura, a aquellas personas que se van de boca, creyendo que todo es ahora y no tienen tiempo de darse cuenta, que las cosas se realizan con paciencia y sensatez.

Por Hector Orozco

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