Se piensa que cuando se va concluyendo el año, las cosas que nos fueron pasando con el correr de los doce meses, hubo momentos de los cuales queremos recordar con cariño y hay otros instantes vividos que realmente los borraríamos de nuestras retinas y si pudiéramos de nuestras mentes, eso es casi imposible, porque al ser personas, debemos si o si, pensar, reír, llorar, y sacarnos las cargas emotivas, que se fueron sucediendo a lo largo de los 365 días que tiene el año.
La nostalgia hace que las personas que se creen fuertes o aparentan serlo, no lo podemos conseguir, pensamos de qué manera podemos sortear el momento de una perdida personal, familiar o el tener que cambiar de lugar de residencia, por un viaje, un problema de salud, una herencia, y por nombrar hay un montón de motivos por los que desearíamos no abandonar nuestros afectos.
Lo primero que se nos pasa es cuando de niño creemos que todo se va a mantener igual a pesar de que los años pasan y hay que saber quemar las etapas del paso de la vida, en todo momento hay conversaciones con nuestros seres queridos, como abuelos, padres, primos y nos van contando todo tipo de vivencias durante sus vidas, solo uno se da cuenta de esto, una vez que empezamos a vivir nuestra propia vida y las experiencias empiezan a cobrar vida, con los primeros amigos del barrio, con la primer novia, con el bar de la esquina, y muchos de las cosas cotidianas que empezamos a compartir y donde se nos va creando cierto sentimiento de amor o cariño por lugares, personas, donde uno habita.
Y cuando se acerca el final de un nuevo año, empezamos a analizar lo que sirve dejar o tirar todo, hasta aquellas cosas que guardamos no sé porque, ya que las dejamos encajonadas y al empezar a realizar una limpieza, vemos que se duerme en el mejor de los sueños y nunca los usamos. Es buenos no cargarse de malas ondas o de malos recuerdos, hay que limpiarse de cuerpo y alma y empezar un año nuevo lleno de vigor, de esperanza, de amor y de olvidar y saber perdonar a aquellas personas que nos han hecho mal o simplemente se equivocaron en las decisiones tomadas, tratemos de ser más personas, no dejarnos llevar por la avaricia, por los placeres terrenales, al que no todos se saben manejar.
Dios nos ilumine y que podamos tirar todas aquellas cosas que no nos sirven, pero que hay recuerdos muy importantes que siempre tenemos guardados dentro de nuestro corazón, a al cual no tenemos que defraudar, porque son parte de nuestro ser y los llevamos durante toda nuestra existencia. Jamás olvidemos de dónde venimos y cuál es el camino que tenemos trazados, cada uno de nosotros sabemos hasta donde nos dan las fuerzas y cual es en realidad, las cosas que si debemos desprendernos y cuales no.