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¿ Es buena idea hacer negocios con familiares?

Siempre pensamos que cuando tenemos pensado hacer un negocio, los caminos más apropiados son de consultarle a un pariente, si está de acuerdo en hacer o no la operación, pero no pensamos en ese momento los problemas en que nos metemos.

Pensemos un poquito, en los parientes siempre se puede confiar o no, pero a la hora de negocios, nos sentimos obligados a que participen con nosotros por el solo hecho, de ser primos, cuñados, u otro parentesco y le decimos no hay problemas, cerramos el trato.

Nunca digas si, antes de que los papeles estén en orden y el dinero constante y sonante delante de tus ojos, y no frezado en la casa de o en un banco fantasma. Porque cuando colocamos la firma que nos acredita haber vendido o comprado un bien, sea cual sea y con el paso del tiempo tenemos que salir a pedir que nos salden la deuda, siempre encontramos más escusas que soluciones.

Y el tiempo sigue pasando y el monto real que era de pesos $$$ , ha crecido de forma considerable y como no está en una entidad bancaria y que por consiguiente no se ha podido engrosar, perdemos el propio capital y también quedamos desamparados a la hora de renegociar la deuda.

Hay momentos de nuestras vidas, donde escuchamos frases como que el hijo de …. Me hiso una jugada y me dejo en la calle, por decirlo de una manera educada y porque abre sido tan ingenuo y me metí con este pariente.

Las metidas de pata nunca son buenas y nos tienen que hacer reflexionar que los negocios se han hecho para ganar y perder, pero que nunca hay que confiarse en que los parientes están de tu lado, hay mucha envidia e hipocresía al mismo momento de cerrar un trato, es por exceso de confianza o  no tener bien en claro, que rol juega cada una de las partes.

Esto es como la letra chiquita de los contratos, nos enteramos de las novedades cuando el guiso esta cocinado y no hay vuelta atrás, todo depende de la buena voluntad de los parientes, en realizar un buen negocio y no dejar a nadie con las manos vacías.

Siempre tenemos que tratar de cuidar nuestros intereses a menos de que nos jueguen sucio y no podamos revertir esa situación, pero hay un Dios y eso se termina pagando en vida, antes del último suspiro.

Por Hector Orozco

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