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Jamás hay que olvidar de dónde venimos

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Como nos contaban nuestros abuelos, alrededor de una estufa a leña, cómodamente sentados, haciendo un recuento de sus vidas y donde la palabra es como un “cheque al portador”, no hacía falta nada más que confirmar, de qué se trataba el tema y después de una charla amena, se resolvían los problemas.

Eran otras épocas, donde recordar el pago, hacia correr más de una lagrima por tus mejillas, porque se venían todos los recuerdos y vivencias, compartidas con tus padres y abuelos, que el mismo tiempo los deja de lado y que son momentos muy íntimos de cada uno de nosotros, que solo uno y quien sabe quién, pueden llegar a conocer alguna vez.

Pero ahora no se acuerdan ni donde nacieron y menos el lugar donde vivieron sus primeros años de vida, la alocada vida, no nos da la posibilidad de estar un rato de paz, para recordar los primeros pasos que dimos en la vida, la primera vez que fuimos a la escuela, el primer contacto con tus nuevos compañeros, que en algunos casos, pueden llegar a ser los mejores amigos de la vida.

No todos tenemos la suerte de haber encontrado en esas pequeñas cosas de la vida, las acciones más puras y sanas, que la etapa de la niñez nos permite encontrar corazones y personas limpias, de cuerpo y alma y que nunca vamos a olvidar, menos si esa hermosa etapa de la escuela, nos ayuda a formarnos como personas y más aún, a empezar a caminar el duro camino de nuestras vidas.

El momento más lindo y más placentero, es cuando nos empezamos a conocer desde abajo, desde nuestros orígenes y nadie se pone a fijarse, que ropa usas, si tus zapatillas están a la moda, si los pantalones son de tal o cual marca, lo más valorable esta en tu corazón, en tu forma de ser y lo que transmitís a los demás, para construir una amistad sana y que perdure durante toda la vida, que no sea pasajera, que sea un reflejo de tus acciones, de tus risas, de tus penas y de todas las cosas que nos ocurren a menudo, durante el día y la vida.

Si en la vida defiendes tu identidad, sabrás tener el corazón abierto a quien te consulte de dónde eres, como es tu familia, como está formada, quienes fueron tus abuelos y muchas cosas, que se te van ocurriendo a medida que la amistad crece y no hay que temer de que tus antepasados fueron humildes, que la lucharon desde la niñez y que no pudieron tener una oportunidad mejor en la vida, lo que vale es, ser lo más trasparente y sincero, que eso no lo tenemos todos.

Héctor Orozco

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