Hay muchos momentos de nuestras vidas que pensamos, discutimos, hablamos o comentamos cual es el motivo por el cual pasan cosas, que ante nuestra incredulidad o no, no podemos entender que hayan ocurrido o que tal vez puedan llegar a pasar.
A todos nos pasó dialogar con nuestros abuelos sobre la vida que ellos les tocó vivir, de sus primeros pasos en la escuela, de sus salidas a bailes, de su interés por estudiar o trabajar y porque no, sus primeros amores de juventud y pensar de cómo podía ser la vida matrimonial y la llegada de los hijos.
Uno siempre escucho a sus padres y abuelos y recordando alguna que otra frase de nuestros antepasados, de que si salís o conoces a alguien debes tener en cuenta un sin número de valores, que siempre eran los correctos y a pesar que las épocas eran otras, continúan vigentes a pesar del paso de los años.
Es que la sabiduría de las personas las hace el paso del tiempo y nos sacan la ficha muy rápido cuando uno inicia el camino de la vida y cree que el mundo lo va creando uno y el mundo ya está hecho y derecho y con todos los sinsabores dulces y amargos.
Es que la juventud te da la posibilidad de creer que todo está permitido y en realidad no es tan así, porque la madurez y sensatez se adquieren con el paso de la vida y de los actos que uno va realizando a medida que camina la vida.
Es muy cierto que nosotros no tomamos en cuenta cuando nuestros padres nos dicen fíjate bien con quien estas saliendo o date cuenta quienes son tus amigos o los que están con vos para sacarte ventaja,
Lástima que uno no se da cuenta o no quiere darse cuenta, o porque esta obnubilado con la persona que conoció o simplemente por la misma rebeldía de la edad, de no hacerle caso a los mayores y salir lamentándose más adelante.
Hay cosas que uno puede experimentar y no hace mal a nadie, pero en otras no es tan así, el solo hecho de conocer otra persona, entablar una relación implica una responsabilidad y no creo que todos estemos con esa actitud, por el contrario dejamos que el momento nos invada y luego viene el lamento, de que yo no sabía, que no tengo la culpa y así un vendaval de reproches, que no nos valen de nada.
Hay que saber aprovechar los momentos de nuestras vidas, sacarnos las personas que no nos conviene tener como amigos o conocidos, saber decir que NO y no siempre que SI. No todos son los que reflejan ser, hay que tener más recaudos y no vivir pensando en el que dirán, eso ya no existe más y disfrutar los momentos de nuestras vidas, con personas útiles y que nos den afecto y cariño y que nos brinden una amistad sana y cordial y no que estén a nuestro lado por una conveniencia económica o simplemente para arruinarnos la vida.
