A todos nos pasa en algún momento de nuestras vidas el de sacar pecho por nuestro querido terruño, en eventos deportivos, culturales, sociales, musicales y en un sin número de situaciones de la vida, donde nos corre un cosquilleo por el cuerpo, que denota y nos hace sentir orgullosos de ser de nuestro pago.
El sentimiento sale a la luz, cuando nos encontramos lejos del lugar de origen, y se nos empiezan a caer una que otra lagrima, pero no de tristeza, sino de emoción de poder escuchar cantar o ver bailar a un grupo de danzas, que estremece al público presente y que nos pone la piel de gallina al escuchar los aplausos de la concurrencia, que ha asistido a un festival.
El solo hecho de ver algún conocido arriba del escenario y entonar la música cuyana, tonadas, gatos, cuecas y se hace un viaje imaginario, por muchos lugares, personas, personajes que son parte de esa magia que es la canción y el baile folclórico y las palmas se nos ponen rojas de tanto aplaudir a esos artistas que representan con valentía y orgullo, los colores de San Luis.
La destreza del cuerpo de baile de un ballet y el sonar de las guitarras hace que se fundan en una sola idea, la de ser bien puntano, y la de brindar esa calidez humana, el buen trato, la cordialidad hacia el prójimo y el de sentirse autentico en una geografía nueva y donde el público que asiste a este tipo de eventos, son ellos con sus vivas y aplausos, quienes dar el visto bueno y la aceptación del artista arriba del escenario.
No todos tienen la suerte de llegar a subir a un mítico e increíble escenario y por sobre manera brillar de tal forma que a muchos de los artistas renombrados de nuestro querido país, les ha tocado en suerte haber debutado y en ese mismos instante saltar a lo que dicen fama, que no es otra cosa el resultado del trabajo arduo y constante de toda una vida, dedicada a la canción o al baile, pero donde la trasparencia y autenticidad del interprete perdure en el tiempo y no se esfume de manera tal que jamás la volvamos a escuchar.
No todo llega de la nada, porque se hace con la vida y el mismo sentimiento de ser puntano hace que las personas que están destinadas a triunfar o a llegar a trascender, lo hacen con brillo propio y con la convicción de que todo lo que se hace en la vida a la larga o a la corta, los resultados sobresalen por sí mismos, arriba puntanos y nunca hay que bajar los brazos. ¡¡¡¡ VIVA SAN LUIS !!!
Por Hector Orozco
