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¿SOMOS HONESTOS EN LA VIDA Y NOS DA LO MISMO?

Siempre pensamos que siendo personas respetuosas y ubicadas, podemos llegar a concretar nuestros sueños y anhelos en la vida, no solo en lo estrictamente relacionado con un buen pasar económico, sino que en cuanto a persona, que seamos más comprensibles y menos egoístas.

Los análisis que nos hacemos en cuanto al crecimiento personal, tiene que tener dos valores imposibles de olvidar, respeto al prójimo y honestidad con uno mismo. Al ir tomando conciencia de las cosas que van pasando a medida que crecemos, cambian considerablemente en lo que hace a la mirada de quienes son verdaderamente, las personas que siendo de la misma familia, no entienden que debemos ser más humanitarios y no tan materialistas.

Todo en la vida llega, pasa que los caminos que tomamos no siempre son los correctos, no somos perfectos, pero tampoco nos podemos poner siempre en víctima y dejar que los demás se rompan la cabeza para estar un poco mejor y a uno se está quejando permanentemente y lo único que hace es entorpecer el crecimiento de los demás, por lo general es un problema de baja estima, que nos sentimos inferiores ante las personas, que han llegado a obtener algo en la vida, pero no nos damos cuenta que lo más importante es ser buena persona.

Muchos deben pensar que antes era muy importante ser tildado de buen hombre y con sanas costumbres, y donde la palabra era sagrada, pero ahora en el mundo en que vivimos, donde los códigos no tienen ningún sentido, menos el respeto al prójimo, el orden, las buenas costumbres, dejamos de la lado estas cosas tan lindas y nos golpeamos la cabeza, cuando alguien de nuestro entorno se ve envuelto en un problema por demás grave.

Siempre los padres salen a defender a ese niño o niña, que han criado con mucho esfuerzo y amor y que de un día para otro, se salió del camino correcto y dejo a su familia imposibilitada de seguir creciendo en paz y armonía. A quien se le debe echar la culpa, a la familia por no haberle inculcado una buena educación o a las malas juntas de nuestros hijos, que siempre se salen con la suya y terminan de la peor manera.

La honestidad se ha perdido por completo, a nadie le importa el prójimo, por que decimos, para que me voy a meter, si no son de mi familia y es complicado pensar así, porque si te toca vivir en otra provincia u en otro país, no te gustaría que te hicieran a un lado y que te dejaran deambulando solo por la vida, total si no somos parientes, pero hay que pensar que somos personas y que nos tenemos que cuidar el uno al otro, debemos tener más comprensión, tolerancia, paciencia y mucho amor por la vida misma.

Debemos volver a creer en las personas, no ser tan individualistas y dejar que el amor nos proteja, que seamos más humanos y que nos fluyan las buenas ondas, que sepamos vivir la vida, que no perdamos tanto tiempo en cosas banales y que vuelva esa hermosa frase confió en las personas, que seamos honestos con nuestros actos y acciones de la vida, y que dejemos de perjudicar a aquellos que nunca nos han hecho nada y que nosotros pensamos que por el que dirán, están hablando mal y haciendo cosas que no se deben, ojala volvamos a tener algo de las enseñanzas de nuestros padres y abuelos y las cosas se verán de otra manera.

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