La imagen de Axel, un pequeño de seis años que enfrenta una helada para llegar al colegio puso el foco en el deseo de superarse de los que menos tienen.
El 18 de junio cayó la primera helada del año en Colonia Caa Guazú, Misiones y aunque todavía era de noche el pequeño Axel Yael Antunéz se cargó la mochila al hombre y salió como todos los días rumbo a la escuela.
Dos arroyos y una extensa llanura forman parte de los tres kilómetros que el niño debe cruzar todos los días para llegar a la escuela en Picada Verde, en el municipio de Leandro N. Alem.
Día a día realiza esta travesía sin temor al frio o al calor más extremo, pero él no la considera como tal, sino como el camino que lo llevará a ser un profesional o mejorar su situación actual.
Para los maestros es cosa de todos los días, y al igual que Axel otros 79 chicos hacen su propio esfuerzo. Sin embargo, la imagen del niño de primer grado arribando a la escuela se metió en el celular de la maestra Noelia Bairros que intentaba sacarle una foto al paisaje blanco.
Según consigna Infobae, quien reveló la historia, “ese día hubo asistencia perfecta, vinieron todos”, relató la maestra. “Para nosotros es natural ver llegar a los chicos así”. Sin embargo, ese esfuerzo que no pasa desapercibido para los docentes de Picada Verde fue viralizado por el profesor Antonio Espíndola que quiso darle visibilidad a ese interés por aprender y superarse.
En la Argentina hay cerca de 15.000 escuelas rurales donde asisten entre 10 y 150 alumnos dependiendo de la densidad demógrafica de los lugares donde se erigen. Hacia allí llegan los chicos en busca del futuro, ese que vence heladas y largos recorridos.
La impactante imagen de Axel no tardó en viralizarse y sólo permaneció ajena para Axel y su familia, quienes no sabían que pasaba hasta que Bairros le contó lo sucedido.
“Se sienten las mañana heladas en la hermosa Misiones. Pero se calienta el pecho con orgullo cuandos se aprecia esta imagen de los alumnos llegando a la escuela”, escribió Espíndola acompañando la fotografía que llegó a todos los rincones de la Argentina.
“Las mamás sabemos mandan a la escuela a sus hijos porque quieren que sean profesionales y sigan adelante. El hecho de estar en zona rural hace que no haya un medio de transporte, por eso los chicos caminan. Como todas las escuelas necesitamos cosas, desde calefacción, hasta materiales para los chicos, libros, cambiar el sistema eléctrico”, relata Bairros. “Tratamos de si falta algo no esperar que el Estado nos brinde sino hacer rifas y comprar lo que haga falta”, aclara, aunque muchas veces no alcance.