“La violencia vuelve mentirosa la causa más justa”
TEMUCO.- Desde tierra ancestral mapuche y en medio de fuerte tensión por ataques incendiarios a iglesias y por la destrucción, esta madrugada, de tres helicópteros de una empresa forestales y una escuela, el Papa , que siempre respaldó la causa de los pueblos originarios, llamó hoy enérgicamente rechazar la violencia.
“No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división. La violencia llama a la violencia, la destrucción aumenta la fractura y separación”, advirtió. “La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa”, sentenció, en la misa masiva que celebró en las afueras de esta ciudad, “capital” ancestral de los mapuches y de la Auracanía, la región más pobre de este país.
“¡No a la violencia que destruye!”, clamó Francisco , que en una celebración eucarística con letcturas, cánticos y rituales indígenas de los más colorida, en su sermón también rechazó “otra forma de violencia”. Esa violencia implícita “en la elaboración de ‘bellos’ acuerdos que nunca terminan de concretarse”. “Bonitas palabras, planes acabados, sí – y necesarios-, pero que al no volverse concretos terminan «borrando con el codo, lo escrito con la mano». Esto también es violencia, porque frustra la esperanza”, advirtió.
Francisco-que llegó hasta esta ciudad a 618 kilómetros al sur de Santiago después de una hora de vuelo desde Santiago-, aludió así a las recurrentes mesas de negociación y convenios habidos a lo largo de las últimas décadas entre diversos gobiernos chilenos y las comunidades indígenas, que jamás solucionaron el conflicto mapuche, un tema aquí candente, al igual que en la Argentina. Los mapuches representan cerca del 9% de la población chilena (de 18 millones de habitantes) y el 24% de esta región. Presentes también en el sur de nuestro país- reclaman que se les devuelva tierras ancestrales, desde principios del siglo pasado en manos de grandes latifundistas y empresas forestales. Si bien muchos son pacíficos, algunos se han radicalizado y vuelto violentos, como es el caso de la organización de resistencia mapuche de la CAM (Coordinadora Arauco Malleco). Para llamar la atención ante su reclamo, en los últimos años perpetraron centenares de atentados incendiarios, primero a camiones de empresas madereras, luego a iglesias. Y, en lo que resultó una escalada brutal, en 2013 prendieron fuego a una casa de un fundo, en un ataque en el que murió un matrimonio de origen alemán, conformado por el empresario Werner Luchsinger y Vivianne Mackay.