Uno de los principios políticos más preciados por México es el de la “no intervención”. Los gobiernos mexicanos tradicionalmente han mantenido silencio frente a los problemas internos de otras naciones, lo que se traduce en el poco apoyo internacional para ayudar a solucionar sus propios problemas. Pero cuando tiene que ver con Venezuela, México alza la voz.
México y Venezuela han estado luchando en una guerra dialéctica donde el gobierno de México ha asumido el inusual papel del jefe crítico con Venezuela, un país donde la economía se ha desplomado y las protestas callejeras se han convertido en manifestaciones muy violentas.
Hace unas semanas, el Ministro de Asuntos Exteriores mexicano, Luis Videgaray, condenó las acciones antidemocráticas en Venezuela por sus acciones autoritarias al encarcelar a varios opositores.
Su homóloga venezolana, Delcy Rodríguez, le contestó al respecto: “El país más peligroso del mundo no tiene la autoridad moral para hablar de Venezuela“.
Los analistas aseguran que el cambio se reduce a la política más simple. Andrés Manuel López Obrador, apodado como AMLO -pensador de izquierdas y dos veces candidato presidencial-, ha estado liderando algunas encuestas sobre las votaciones de 2018 y hace unas semanas participó en una dura campaña para las elecciones de gobernador en el estado de México, el más popular del país.
Las elecciones se celebraron el pasado domingo 4 de junio y los resultados preliminares parecían mostrar que el partido Morena había perdido poco frente al presidente Enrique Peña Nieto y su Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador en un acto de campaña de Delfina Gómez, miembro del partido Morena, que se postulaba a gobernadora del Estado de México (Rebecca Blackwell/Associated Press)
Los oponentes de López Obrador lo tildan como la versión mexicana de Hugo Chávez. Así que para un líder tan impopular como Peña Nieto es importante seguir mostrando las imágenes sangrientas de Venezuela que aparecen continuamente en las noticias. También hay que seguir condenando las violaciones de los derechos humanos, otro motivo suficiente para parar el movimiento hacia la izquierda.
La proximidad de López Obrador con el poder asustan a las elites políticas y empresariales. “La mafia en el poder“, afirman algunos opositores y varios columnistas al tiempo que lo atacan sin cesar.
“Este es un problema de política internacional convertido en un problema interno“, afirma Carlos Heredia, profesor de la universidad pública Centro de Investigación y Docencia Económicas de México.
“La democracia en Venezuela no es un tema que preocupe realmente. Me gustaría que fuera así, pero es sobre la posibilidad de que López Obrador sea el Chávez mexicano“, subrayó.
Los opositores han tratado de relacionar a López Obrador con Venezuela durante más de una década. Los anuncios políticos lo denominaban como “un peligro para México” y lo comparaban con Chávez, aquél que boicoteó la campaña presidencial de 2006, tras negarse a ceder después de perder más de un punto porcentual. Nuevamente terminó segundo en 2012 y de nuevo se negó a aceptar la derrota.
López Obrador se niega a aceptar cualquier tipo de simpatías o conexiones con Venezuela, pero ni él ni su partido no han hecho nada para distanciarse del régimen del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Los oficiales venezolanos, por su parte, sí que han apoyado al Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
La embajadora venezolana en México, María Urbaneja Durant, se reunió con miembros del partido a finales del mes de abril y, posteriormente, la embajada dio a conocer este encuentro a través de su cuenta de Twitter.
“Celebramos el acompañamiento del partido Morena, su solidaridad y su apoyo irrestricto a la Revolución Bolivariana. ¡Viva México y Venezuela!“, tuiteó la embajada, aunque después decidió borrar ese mensaje.
El partido Morena ha negado tener vínculos con Venezuela y sus integrantes han afirmado que apoyaban la idea de la “no intervención”. Sin embargo, hay una parte significante de esta agrupación política que apoya a Venezuela.
“Hay grupos dentro de Morena que están muy comprometidos con Venezuela, independientemente de las violaciones a los derechos humanos que se producen“, comentó Rodolfo Soriano-Nuñez, un sociólogo de Ciudad de México.
Los políticos mexicanos de izquierdas consideran, además, que López Obrador no puede hacer nada para que no le comparen con Chávez, a pesar de que haya desautorizado a ese ala pro Venezuela.
La izquierda mexicana tiene una relación de amor-odio con López Obrador y con aquellos simpatizantes del régimen venezolano que se han convertido en su mayor apoyo.
“Ellos han sido extremadamente leales cuando el resto de la izquierda mexicana fue reacio a apoyar a AMLO. Ese ala estaba allí con él, contra viento y marea”, agregó Soriano-Nuñez.
Miles de personas salen a las calles de Venezuela diariamente para pedir un cambio en el gobierno liderado por Nicolás Maduro
Por ahora, los ataques y el duro posicionamiento del gobierno continuará. El ministro Videgaray dijo, a principios de Mayo, en una conferencia en Miami que “lo que estaba ocurriendo en Venezuela era extremadamente grave“.
“Como mexicano no me gustaría que algo así ocurriera en México, porque es un serio ataque a la democracia, anulando las elecciones, sin reconocer el Congreso, encarcelando a la oposición y utilizando los tribunales militares para juzgar a aquellos que protestan contra el gobierno“, aseveró.
Esas críticas también han planteado algunas cuestiones incómodas a la administración de Peña Nieto, que supuestamente debía prestar una atención especial a la elecciones del Estado de México.
El PRI ha sido acusado de sobornar a votantes pobres con regalos, con dinero en efectivo, con bidones agua o con tarjetas pre pagadas.
La oficina de prensa de Peña Nieto, por su parte, se apoyó en las declaraciones del secretario de relaciones internacionales cuando fue preguntado por el cambio de postura respecto a Venezuela.