Sudán, el país del noreste africano, está al borde de una guerra civil abierta. Los enfrentamientos ya han costado la vida de más de 100 personas. Entre ellos, tres funcionarios de Naciones Unidas, por lo que ese organismo suspendió la vital ayuda internacional.
El conflicto armado enfrenta nada menos que al presidente con su vice. La lucha se da entre el teniente general Abdel Fattah al-Burhan jefe de las Fuerzas Armadas y el vicepresidente Mohamed Hamdan Dagalo, jefe de las especializadas Fuerzas de Apoyo Rápido.
Ambos estuvieron juntos en el golpe de estado contra el dictador Al Bashir en 2021. Se comprometieron a iniciar un proceso de transición para desembocar en elecciones libres en 2022, pero todo quedó suspendido por el enfrentamiento entre los dos líderes políticos y militares, que amenaza con terminar en una guerra civil.
[{adj:131774} Foto: A24.com]
Como frenar una guerra civil
Las dos facciones militares se enfrentan desde el fin de semana. Con una población de 45 millones de personas, los combates se dan hasta en la capital del país, Jartúm ( con 650.000 habitantes), en unos combates por las calles que han dejado más de 100 muertos.
El general Abdel Fatáh al Burhan, gobierna desde hace tres años un país con una grave crisis económica, altos niveles de violencia interna y fuerte aislamiento diplomático. Tenían un acuerdo con el jefe de las fuerzas especiales, pero se rompió cuando ambos querían ser la figura principal para el proceso eleccionario que debía terminar en 2022. Desde entonces tiene un enfrentamiento con Mohamed Hamdan Dagalo, que este fin de semana llegó al borde de iniciar una guerra civil.
Qué son las Fuerzas de Apoyo Rápido
La creo en su momento el dictador Al Bashir, con la idea de tener un cuerpo de élite en condiciones de defenderlo de las tensiones crecientes con el jefe del ejército. Pero cuando su líder, Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como “Hemedti” comprobó su poder, se dio vuelta, pactó con Al Burhán y derrocaron a Al Bashir.
Allí dieron comienzo a un prometido proceso de paz para llegar a elecciones libres y democráticas. Pero en lugar de ese final (o punto de partida para un nuevo Sudán democrático), la realidad lo muestra hoy con violentos combates incluso en la capital.
También entre ambas figuras militares se juegan los intereses de las potencias mundiales. El socio más visible de las Fuerzas Armadas y de Al Burhán es Egipto, También tiene relaciones con los servicios de seguridad de Israel.
Los paramilitares de Dagalo tienen el respaldo de Arabia Saudí y de Emiratos Árabes Unidos. Pero también con Rusia. Incluso el grupo paramilitar Wagner, actuó en territorio sudanés.
Estados Unidos, con la llegada de Biden mantiene una continuidad de lo que logró Donald Trump que inició las relaciones diplomáticas. La Casa Blanca quiere un acuerdo entre los militares para detener los ataques que matan a la población civil. Eso como primer paso para poder, finalmente, buscar un proceso hacia la democracia.
Fuente: A24.com
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