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¿Garavano defiende a la “De Vido Mexicana”?

El secreto mejor guardado del Ministro de Justicia.

 

En un informe del programa GPS, de Rolando Graña, develaron que Garavano, Ministro de Justicia de un gobierno que se jacta de su combate contra la corrupción, defendió a la De Vido Mexicana, Rosario Robles Berlanga Secretaria de Desarrollo Social, de México. Quien una vez nombrado Ministro de Justicia, se apartó de la defensa de Berlanga, pero dejó a cargo a su socio el Dr. Gustavo Urquieta.  

¿Quién es Rosario Robles Berlanga?

Berlanga hoy Ministra de Desarrollo fue acusada a comienzo del año 2018 de mal versar 90.000.000 de dólares.  Además de ser una mujer a la que en reiteradas ocasiones diputados le cuestionaron ¿En dónde quedó el dinero para los más pobres y más de dos mil millones de pesos? ¿En la Sedesol?, ¿en las universidades del Estado de México, de Colima, de Morelos? o ¿en las empresas fantasma, en cuentas en el extranjero o en campañas políticas?, ¿por qué fue cómplice de la estafa maestra, o es la maestra de la estafa?”.

Además fue acusada de simular servicios con complicidad de universidades. Y fuentes confiables aseguran que  le llevaban el dinero en camiones de caudales a su domicilio.

 Elisa Carrió y Garavano una historia que continúa… 

La diputada había aplazado la denuncia la semana pasada. Pero decidió avanzar y desafiar a Macri. Sin apoyo de otras fuerzas, el pedido no prosperaría en Diputados.

Después de la tormenta interna que desató en su pelea con Garavano, Carrió postergó por unos días la presentación, pero la distensión duró poco. El sábado, en el programa de Mirtha Legrand, ratificó el ingreso de la denuncia porque “a mí no me votó la gente para callar estas cosas”.

¿Cuáles son esas cosas? El pedido de juicio político contra Garavano se fundamenta en los dichos del ministro sobre si deben ir presos los ex presidentes; su actuación en la causa AMIA -sus instrucciones fueron no apelar el sobreseimiento a dos ex fiscales en la causa por encubrimiento-; y en que nombró como asesora a la ex procuradora bonaerense María Carmen Falbo, entre otros temas.

“A la Justicia la maneja (Daniel) Angelici. No se puede estar bien con Angelici y conmigo a la vez. El Presidente tiene que decidir: nos gobiernan las mafias del fútbol o nos gobierna una Justicia independiente”, disparó Carrió en su incursión televisiva del sábado, a la que en la Rosada apostaban -sin éxito- como una oportunidad de reconciliación.

Para Carrió, al igual que Angelici, hay una “intromisión” de Garavano en decisiones de la Justicia y el Parlamento y la frase de que “no es bueno” que ex presidentes estén detenidos fue un mensaje tanto al fallo de prescripción de Casación que favoreció a Carlos Menem en la causa por contrabando de armas, como a futuro sobre la situación judicial y el desafuero de la multiprocesada Cristina.

La presentación contra Garavano no tiene visos de prosperar. La Comisión de Juicio Político, que preside el macrista cordobés Javier Pretto -cercano al jefe de la bancada, Nicolás Massot- no se ha reunido este año más que para elegir autoridades. Si no hay consenso sobre el trámite de juicio político -en este caso u otro los expedientes ya presentados- ni siquiera se espera que sea convocada.

“Mi bloque no está de acuerdo con que haya que hacerle un juicio político a Garavano”, afirmó este lunes el diputado macrista Eduardo Amadeo, en coincidencia con Pablo Tonelli. Lo mismo había dicho otro macrista, Daniel Lipovetzky. Tampoco la UCR acompañará, y el FpV, en la oposición más dura y siempre listo para fustigar al Gobierno, no hará causa con Carrió y preferiría enfocarse en sus propios pedidos de juicio político en lista de espera, contra el propio Macri (por los Panamá Papers, entre otros casos) y varios de sus ministros.

La avanzada de Carrió ya no impacta tanto por sus improbables consecuencias en el Parlamento sino como una luz de alarma para la Casa Rosada sobre el futuro de Cambiemos. Gravitante en esa coalición, Carrió presionó con frases incluso contradictorias en los últimos días. De que Macri “elige (entre ella y Angelici) o cae”, y que “perdí la confianza” en que Macri luche contra la corrupción; a “en seis meses hay ruptura, ahora hay tiempo de recomponer” al mismo tiempo que aseguró que “no voy a romper Cambiemos”.

En la Casa Rosada -con Macri a la cabeza- respaldaron a Garavano, pero tratan de contener a Carrió, la aliada incómoda a la que necesitan para la pretensión reeleccionista de 2019. 

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