Es parte del nuevo modelo prestacional de los profesionales de cabecera de PAMI. El sistema también apuntará a mejorar la calidad de la atención y evitar dilaciones al realizar estudios y tratamientos. Empieza a regir el 1 de diciembre.
Después de dos décadas y media, afiliados al PAMI podrán elegir su médico de cabecera, quien además estará autorizado a indicar estudios complementarios sin la necesidad de derivarlos a otros especialistas.
Con estos y otros cambios, la obra social de los jubilados espera mejorar la capacidad y calidad de la atención. Las modificaciones en el Modelo Prestacional de Médicos de Cabecera fueron aprobadas a nivel nacional mediante la resolución N°1895 el mes pasado y comenzarán a ser efectivas a partir del 1 de diciembre.
Se trata de un cambio estructural en la forma de contratación de los profesionales dedicados al primer nivel de atención. A juzgar por las autoridades, el saldo para los pacientes será positivo.
Es que en lugar de tener que esperar hasta cuatro meses para elegir otro médico clínico que se haga cargo del seguimiento de su salud, los afiliados lo podrán hacer una vez por mes desde el primero de mayo del 2017.
Y entre diciembre y ése mes, tendrán la posibilidad de elegir otro profesional cada dos meses, en el marco del proceso que implicará la adecuación a este nuevo sistema.
De todos modos, explica que es necesario darles a los jubilados la chance de elegir entre uno u otro médico disponible. Por lo general, agrega, se tiende a buscar a los que se encuentran más cerca del domicilio de cada afiliado.
Otra novedad que se podrá notar al momento de la consulta es que el médico estará autorizado a emitir indicaciones para que el paciente se realice estudios complementarios según su necesidad (ecografías, electrocardiograma, radiografías, etc) sin tener que ir a consultar a un especialista en la materia.
Hay que decir que hasta ahora, la metodología aplicada es que una vez que van a su médico de cabecera, éste los deriva a otro especialista y es él quien indica los análisis y estudios anexos.
Lo cierto es que esto conlleva a dilaciones al momento de brindar diagnósticos precisos, por la lejanía en el tiempo que existe entre la aparición del malestar, la emisión de los turnos y el momento en que el estudio y/o análisis se efectúa.
Dicen que se confía en que el sistema que regirá ahora ayudará a evitar esta situación. Este aspecto, está directamente relacionado con la nueva manera de establecer la contratación de los profesionales que trabajan para PAMI en el primer nivel de atención.
Mientras que en la actualidad ellos cobran un monto fijo por afiliado asignado cada mes, a partir de diciembre comenzará a regir un modelo mixto: una porción del haber es de acuerdo a su cartera de pacientes y la otra se contabilizará en relación a las consultas médicas cumplidas.
Por cada paciente asignado el profesional percibirá 20,36 pesos y por cada consulta el monto que pagará el Estado será de 70 pesos.
Según el director de PAMI, si un médico de cabecera tiene en su cartera de pacientes a unas 600 personas, el monto aproximado a percibir por mes rondará los 35 mil pesos.
Debido a que cada consulta debe durar como mínimo media hora la primera y hasta 20 minutos las sucesivas, la prestadora de salud de los jubilados comenzará a aplicar un sistema de auditorías a los profesionales.
Se destaca que hasta el momento, todos los médicos han expresado su deseo de seguir trabajando para PAMI e incluso hay otros que se han ofrecido para trabajar como médico de cabecera. En relación a este aspecto, un requisito fundamental es contar con la especialidad en clínica médica o gerontología.
“Para quienes no tienen la especialidad, PAMI ofrecerá cursos de formación media continua con premisas orientadas al adulto mayor”, promete el titular de la entidad.
Además, detalla que los ejes de la atención de la salud de este delicado grupo de población se basa en que la práctica médica (estudios, diagnósticos, tratamientos, dosis a administrar, control y seguimiento de la evolución de la enfermedad) deben estar orientados a abordar la realidad familiar, social y económica del paciente.
“Si el médico nota que el paciente no puede comprar un remedio de 200 pesos y hay uno que le hará el mismo efecto y le saldrá la mitad, lo adecuado es que le indique el último siempre que no se salga de las especificaciones para tratar su dolencia”, ejemplifica y da cuenta que el objetivo principal de la disposición que regirá en todo el país es brindar un servicio de salud de calidad para la tercera edad.
Las premisas serán que sea más accesible y que trate a los jubilados de manera integral e igualitaria, siempre atendiendo a los parámetros de calidad exigidos.