Site icon Radio Cadena Popular San Luis

La dura cuarentena que sufren los museos privados en las Sierras

20200429112434a09923b37df9a2472d542ba307882ac9_med.jpg

20200429112434a09923b37df9a2472d542ba307882ac9_med.jpg

En el marco de la inactividad que padece el turismo en general por el aislamiento sanitario impuesto, los museos de las zonas turísticas cordobesas, sobre todo los privados, se enfrentan al desafío de sobrevivir a una crisis inédita. La parálisis total es mucho peor que las peores temporadas que recuerden.

En los valles cordobeses, la mayoría de los museos son pequeños y los atienden sus dueños. Algunos suman empleados. Sin movimiento turístico, su función educativa y cultural queda reducida a cero. A la vez, la perspectiva de una reactivación turística no se avizora en el corto plazo.

El museo Rocsen, en Traslasierra, es uno de los emblemáticos entre los privados. Con 51 años de vigencia, hizo público hace unos días un pedido de ayuda para su subsistencia y la de los 14 trabajadores que ocupa la fundación que lo gestiona.

Pedro Bouchon, hijo del fundador e integrante de la Fundación Museo Rocsen, explica: “Tratamos de conseguir fondos para sostener la fuente de empleo y mantener las salas. Del ingreso anual, un 60 por ciento se obtiene en invierno; y vamos a perder ese período. No sabemos si con suerte podremos reabrir en primavera”.

“Hoy tenemos cero ingresos, no estamos contemplados en ninguna ayuda oficial prevista hasta ahora, ni podemos tomar un crédito. Estamos viendo otros modos de búsqueda de recursos; sólo queremos un oxígeno para poder llegar a la próxima temporada”, señala Bouchon.

El hijo del personaje francés que “inventó” el Rocsen anticipa que se proyecta, por caso, la venta digital del libro de su padre, quien en 1969 fundó el museo y lo gestionó hasta poco antes de su muerte, en 2019. Con 13 salas y 62 mil piezas, el Rocsen mostraba con orgullo que no había cerrado ningún día durante medio siglo. Pero las reglas de la pandemia, esta vez, lo obligaron.

“Rocsen alberga y protege el patrimonio cultural de todos”, expresa un mensaje difundido por redes sociales, junto a un número de cuenta bancaria destinado a recibir aportes.

Piden una ley

Otros museos privados de Traslasierra son más pequeños y se gestionan de modo familiar. Como el Piedra Cruz Sur, de Mina Clavero, que vive un estancamiento similar. Para su propietaria, Patricia Parada, “la situación ya es lamentable, y como los museos se consideran zonas de alto tránsito, seríamos los últimos en ser habilitados; tenemos una alta carga impositiva y estamos desprotegidos en esta contingencia”. Parada valora haber tenido un “buen verano”, pero afirma que le costará mantener varios meses el sueldo de su única empleada.

Además, lamenta que no haya en la provincia ni en el país una “ley de museos”. “Sí hay una ley en provincias como Chaco o Santa Fe; eso podría ayudar en una crisis como esta; necesitaríamos al menos algunas exenciones impositivas para poder seguir”, advierte la responsable.

Habitualmente, el museo fundado hace 35 años por Carmen Marín cobra una módica entrada y se ayuda con la venta de artesanías en piedra.

Fuente: La Voz

Exit mobile version