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Lloró y pidió perdón, pero seguirá preso por atropellar y matar a dos mujeres

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El 14 de enero se produjo una tragedia sobre una lateral del Acceso Este: una joven de 21 años, Gabriela Riquelme, y una pequeña de 4, Aimará Tejada, murieron tras ser arrolladas por el conductor de una camioneta, quien circulaba con luces apagadas y se encontraba ebrio. Otras tres mujeres que iban con ellas sufrieron heridas de distinta consideración por el fuerte impacto. Intentó fugarse de la escena pero le frenaron el paso a los pocos metros.

Este miércoles, la defensa del único imputado que tiene el expediente, Roberto Aucachi Cisneros (23) insistió en buscar que su cliente recupere la libertad a través de un cambio de calificación. Sin embargo, no lo consiguió en la audiencia frente al Tribunal Penal Colegiado integrado por Víctor Hugo Comeglio, Eduardo Brandi y Mateo Bermejo. De esta forma, Aucachi deberá continuar en la cárcel porque la figura que le impuso el fiscal de Delitos de Tránsito, Fernando Giunta, no es excarcelable.

El representante del Ministerio Público acusó a Aucachi por homicidio simple con dolo eventual (dos hechos), que prevé de 8 a 25 años de cárcel. También lo imputó por lesiones dolosas que le provocó a otras tres mujeres que iban con las víctimas fatales (de entre 14 y 33 años) y salvaron su vida de milagro tras el arrolladas.

Diego Rossi, representante legal de Aucachi, entendió que se estaba frente a un homicidio culposo agravado por la conducción imprudente y por manejar alcoholizado. Tras argumentar su pedido, los jueces pasaron a un cuarto intermedio y, a las 17, dieron a conocer el veredicto.

Fuentes judiciales comentaron a El Sol que los jueces se basaron para rechazar la apelación a la prisión preventiva ­–dictada en febrero por la juez Nancy Lecek– en que en la provincia está cambiando la jurisprudencia con respecto a este tipo de caso, principalmente luego de la llamada tragedia de Tur Bus, ocurrida hace más de dos años en alta montaña, que le costó la vida a 19 personas.

La Suprema Corte, a fines del año pasado, confirmó el fallo condenatorio contra el chofer del colectivo en el que viajaban las víctimas por homicidio simple con dolo eventual.

Además, en el caso de Aucachi, tomaron en cuenta que intentó huir de la escena y que presentaba un importante estado de ebriedad.

Tras conocer la resolución de este miércoles, Aucachi le pidió perdón a la familia de las dos mujeres fallecidas. Entre lágrimas, dijo que tenía una niña de la misma edad que Aimará y que no había llegado a Mendoza (es nacido en Potosí, Bolivia) “para esto”, en referencia a que trabajaba como albañil y que el dinero le alcanzaba para vivir dignamente.

Lo cierto es que el accidente ocurrido el 14 de enero motivó una importante investigación en la fiscalía de Giunta.

De acuerdo con la reconstrucción, Aucachi circulaba en una camioneta Nissan Gris por la lateral norte del Acceso Este de oeste a este, cuando embistió a cinco jóvenes mujeres. Dos de ellas murieron a los pocos minutos.

El resto sufrió importantes heridas. Los testigos aseguraron que el conductor del vehículo circulaba con las luces apagadas y escapó 500 metros de la escena con el cochecito de la criatura debajo del rodado.

Cuando le realizaron el test de alcoholemia, el mismo resultó positivo: presentaba 1,81 gramos del alcohol por cada litro de sangre. Lo máximo permitido es de 0,5. Al declarar, Aucachi dijo que había estado con un grupo de amigos y que le dieron melón con gancia, mezcla que le caía mal.

El fiscal Giunta entendió que el imputado conocía los riesgos de consumir bebidas que le causaban problemas de salud pero de todas formas lo hizo, lo que utilizó, entre otros, este argumento para solicitar que continúe en la cárcel. El próximo paso de Giunta será elevar la causa a juicio.

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