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Los celos de Fortunato: “Me preguntó por qué miraba a Julieta”

Así lo afirmó Martín Maure, un conocido de Silva, quien tuvo un altercado verbal con Genaro la noche de su muerte. También declararon el hermano de ese joven, el perito que firmó la necropsia, un bioquímico que hizo los dosajes de alcohol y el psicól

Luego de las tres jornadas que se desarrollaron la semana pasada del juicio por la muerte de Genaro Fortunato, el rugbier arrollado en setiembre del año pasado en San Rafael, que tiene en el banquillo de los acusados a quien era su novia, Julieta Silva, se retomó este martes el proceso en la Sala 1 de los Tribunales del sur provincial.

La cita contó con cinco testimonios entre los cuales habían tres que eran considerados de importancia: los mellizos Maure, unos jóvenes que según la reconstrucción habían tenido un percance con Fortunato antes de su deceso, y uno de los psicólogos que atendió a Silva tras el hecho.

Las declaraciones restantes estuvieron a cargo del perito firmante de la necropsia y un bioquímico que hizo los dosajes de alcohol a la acusado y al cuerpo de la víctima.

El primero en sentarse frente al tribunal fue Martín Maure, uno de los mellizos que conocían a Silva porque le habían vendido el Fiat Idea con el que terminó arrollando a Fortunato. El joven afirmó que era la razón por la que se había relacionado con la imputada previo al día de la muerte de Genaro.

Con respecto al conflicto que tuvieron esa noche con la víctima y aseguró que todo se trató de un enfrentamiento pura y exclusivamente verbal, en el que sólo intervino él y no su hermano Lucas. “Genaro me preguntó por qué miraba a Julieta”, dejando en claro que hubo una suerte de ataque de celos de parte de Fortunato esa madrugada, en el interior del boliche La Mona.

“No pasó más allá de un intercambio de palabras. Tuvimos un entredicho hasta que llegó una de sus amigas y terminó el tema”, agregó el empresario del rubro automotor, que también indició que tenía “una buena relación” con Genaro, aunque “no eran amigos”.

Por su parte, hubo una discordancia con respecto al relato de Silva. Es que la acusada indicó que Maure le había dicho que “si no calmaba a Fortunato lo iba a calmar él”, pero el testigo dijo que no habló con la imputada en ningún momento.

Posteriormente, fue el turno de su hermano, Lucas Maure, frente al estrado, aunque no se explayó demasiado y se limitó a confirmar los dichos de Martín.

Tras las palabras de los mellizos, hubo un breve cuarto intermedio. Luego, las actividades se retomaron con la presencia de Mariano Cuaranta, miembro del Cuerpo Médico Forense (CMF) de la Cuarta Circunscripción Judicial, quien firmó que la necropsia al cadáver se realizó ese día.

El forense brindó algunas precisiones acerca de la ubicación del cuerpo de Fortunato a la hora de ser arrollado y de cómo eran las heridas que presentaba: “Las lesiones se produjeron más que nada en el lado izquierdo, tenía escoriaciones en el muslo de ese sector, en la izquierda del tórax, en el cuello y finalmente el aplastamiento de cráneo, se produce con estallido y pérdida de viseras”, detalló.

El profesional también fue consultado acerca de cómo había visto a Julieta emocionalmente en las horas posteriores a la muerte de Genaro. Ante esto, Cuaranta indicó que la vio tranquila, pero lo atribuyó a que estaba bajo el efecto de la medicación que le habían proporcionado.

Por último se le preguntó por cómo actúa una persona con 1,30 gramos de alcohol en sangre, el nivel que habría presentado Silva en el momento del hecho y aseguró que bajo ese índice una persona suele estar entre la euforia y la temeridad, explicando que esto último es cuando “no mide las consecuencias”. También destacó que produce una reducción de los reflejos y la visibilidad.

Luego, fue el turno del bioquímico Francisco Luis Carabajal, quien fue consultado para profundizar sobre el estado de alcoholemia que presentaban la víctima y el acusado al momento de la fatalidad.

Por último, pasó por la sala el psiquiatra Sebastían Olmedo, quien trabaja en Salud Mental del Hospital Schestakow y entrevistó a Silva la mañana después de la muerte de su novio.

El profesional indicó que, junto a otro colega, sólo estuvieron cinco minutos con la joven, en los que sólo le pudieron tomar sus datos, ya que no respondió a ninguna otra pregunta.

Olmedo explicó que la voz de Julieta era entre cortada, pero que su estado no concordaba con el momento que acababa de vivir. Explico que, para su criterio, la mujer se encontraba en un estado de “embotamiento”, es decir, que le cuesta reaccionar. Aunque debieron dar por terminada la entrevista apenas notaron que no había respuesta por parte de Silva.

Luego, desde la defensa se le hizo escuchar el audio de Julieta llamando la 911 tras el hecho, con la intención de que analizara si se encontraba en shock en ese momento. Aunque respondió que no podía hacer un diagnostico mediante un audio.

De esa forma, se dio por finalizada la sesión de este martes y el debate tendrá continuidad mañana a partir de las 9 e incluirá una nueva tanda de testimoniales

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