Boca Juniors empató anoche, 2 a 2, ante Palmeiras en Sao Paulo y avanzó a la final, donde enfrentará a River Plate, en un Superclásico histórico. Wanchope Ábila y Darío Benedetto marcaron los tantos del Xeneize.
El planteo del equipo que anoche dirigió Gustavo Barros Schelotto, por la suspensión de su hermano Guillermo, fue claro desde el arranque: defenderse cerca de su arco para esperar alguna contra y lastimar a su rival.
Así, sufrió durante los primeros minutos e, incluso, recibió un gol, que luego fue anulado tras la revisión del VAR, por una clara posición adelantada. Sin embargo, también contó con situaciones claras jugando de contragolpe.
La primera del azul y oro la tuvo Cristian Pavón, que quedó solo, pero algo incómodo y no consiguió meterla. Pero, en la siguiente, Wanchope Ábila no desaprovechó el gran centro de Seba Villa y estampó el 1 a 0, a los 18 minutos de la primera parte. Con el tanto de la visita, el Verdao necesitaba marcar pr 4 goles.
Claro que no se quedó y fue en busca del primero, pero jamás consiguió, durante el resto de la primera parte, inquietar la valla defendida por Agustín Rossi.
En frente, cada contragolpe del equipo de los Mellizos era una puñalada, aunque no pudo estirar la ventaja y se fueron a los vestuarios 1 a 0.
En el complemento, el Xeneize comenzó a mostrar algunas fallas defensivas y el local empujaba con todo.
Así, Luan, a los 8 minutos, puso el 1 a 1 e incrementaba la ilusión de los brasileños. Con la motivación y un Boca caído anímicamente y, muy flojo a nivel defensivo, Izquierdoz hizo un penal, que Gustavo Gómez cambió por gol.
Boca perdía 2 a 1. Palmeiras comenzaba a ganarle el partido emocionalmente a los del Mellizo, que no conseguían dar con la pelota. Cuando estaba perdido el Xeneize, apareció Pipa Benedetto, quien había ingresado desde el banco de suplentes y estampó el 2 a 2. Más tarde, Mauro Zárate estampó un remate de tiro libre en el travesaño.
Con jerarquía individual, la visita imponía ahora su fortaleza en Brasil. Sobre el final, Boca intentó llevar el partido lo más lejos de Agustín Rossi posible y terminó cuidando la pelota.
El Xeneize, que había ganado 2 a 0 en la ida, empató sin sobresaltos y enfrentará a River Plate en la final.