No era para menos. Después de comenzar perdiendo casi desde el vestuario y tras haber alcanzado un trabajoso empate en el segundo tiempo, Croacia logró el ansiado pase a la final del Mundial con un gol en el suplementario.
El tanto de Mandzukic abrió paso a la locura y uno de los cientos de fotógrafos de todo el mundo acreditado para cubrir la semifinal se convirtió en un inesperado integrante del festejo de los croatas.