Tagliafico, Meza, Acuña y Pavón son el ala renovadora del entrenador para espantar viejos fantasmas, desarrollar otra propuesta y enderezar la marcha de la selección en el Mundial
BRONNITSY, Rusia.- Jugar. Si Nicolás Tagliafico, Maximiliano Meza, Marcos Acuña y Cristian Pavón pudieran volver a eso que los impulsó a ser futbolistas tendrán la mitad del camino recorrido. A los cuatro los espera el partido más importante de sus carreras, justo ese en que la selección argentina necesita ganar para espantar las malas vibraciones. Un sueño de la infancia convertido en una responsabilidad gigantesca, que podrán transitar mejor si vuelven al inicio: jugar.
Llueve con ganas sobre la cancha de entrenamiento. De fondo, muy de fondo, una canción de Nat King Cole viene con el viento: sale de una terraza deshabitada, que algunos de los que ahora corren utilizan en la concentración del Bronnitsy Training Centre. Enfrente, unos chicos se animan a tirarse al agua del lago Belskoe desde una playita. Pero ahora, en el campo de juego, esa postal de la calma se transforma en una arenga del profesor Jorge Desio. Sin contar a los tres arqueros, que se mueven a un costado, hay 11 jugadores tomando carrera para iniciar la práctica contra los sparrings. Uno de ellos quedará afuera de los titulares mañana. El pequeño misterio no cambia el eje: de aquellos cuatro -que están entre estos 11-, tres no se habían puesto la camiseta de la selección antes de que asumiera Jorge Sampaoli; la excepción es Acuña, citado por primera vez por Edgardo Bauza. Los novatos pondrán la cara.