Como si fuera una historia de película, una carta de amor escrita por una mujer en 1952, y fue descubierta entremedio de prendas y calzados donados.
La misiva, redactada hace 66 años, fue hallada hace poco más de tres semanas entre prendas, quizás como oculta paso todo control visual de la familia, o quizás como descarte se le resto valor.
Año 52, en invierno un 30 de junio, fue cuando la mentora del escrito, sin importarle las temperaturas en descenso, presionaba las teclas de la vieja máquina de escribir Olivetti o Remington, con fuerza o en reiteradas oportunidades, para que las letras se marcaran.
Tras leer la carta, las rimas y poesía, llenan los ojos de lágrimas, de cualquier lector. Quedan muchas preguntas ¿llego alguna vez a su destino? ¿Será un amor prohibido?
Si bien aún no estamos seguros de cómo llegó el papel al roperito de la radio, ahora está en buenas manos, buscamos su dueña con prudencia, pero no la encontramos. Una mujer con el mismo nombre y apellido, vive a escasos metros de la cancha del bajo. Pero ella no podría ser la autora, porque tenía solo un año de edad en aquel tiempo.
El papel, los sentimientos y el amor. No hace mucho llegaron a considerarse la primera cita. Hasta daban el visto bueno, cuando el emisario quería ser más que amigo.
Cuando la mujer recibía este papel, contestaba por si o por no. Y cuando el hombre era el afortunado receptor, guardaba el secreto por siempre ¿será la historia en cuestión?
Una carta tan solo una carta de amor, que entre líneas dice de lo imposible, marca que entre ambos existió la distancia. Guardada como un tesoro en una caja de cartón duro, con el papel y como recuerdo, dos cintas de tela una celeste y otra blanca.