El hecho ocurrió en la sala de juegos del microcentro, cuando un hombre de unos 50 años, ingresó al lugar y comenzó a apostar en una de las máquinas. Al pasar las horas, el jugador no tuvo ninguna ganancia, lo que motivó que se exaltara hasta el nivel de emprenderlas contra la máquina donde se encontraba apostando.
De acuerdo a los antecedentes, en medio de gritos comenzó a empujar y a golpear la máquina, partiendo con su puño cerrado la pantalla táctil.
Testigos que presenciaron el hecho dieron aviso de inmediato al personal de guardia, que alertó a los policiales y con la asistencia de los efectivos de comisaria primera, pudieron calmar su euforia.
Casi en simultaneo otro cliente que se encontraba realizando apuestas. Se habría ofuscado y debido a esto, se lo llevo a la calma de igual manera que al primero.
