Desde muy pequeños observamos que la llegada de un circo despierta el interés de los grandes y chicos, porque en los tiempos pasados las atracciones eran los payasos que realizaban acrobacias y todo el público quedaba asombrado por las proezas que los artistas realizaban en la alfombra del circo.
Como marca la tradición cada espectáculo circense llama la atención de los acróbatas, de los tonys que con sus ocurrencias hacían reír a más de uno que se sentaba cerca del escenario o simplemente un mago que se acercaba a la gente y después sin que nadie se pudiera dar cuenta le sacaba algo de su cartera y dejaba la carcajada y el asombro de los espectadores de la sala.
Esa inocencia de la niñez hacia que los pequeños fueran a ver a personas extraordinarias, que con los malabares, magias, destrezas en una cuerda, que a nuestra edad lo veíamos como un superhombre, muchos números de gran calidad, los circos tuvieron que rearmar sus números y tener más creatividad y dar más ilusión a los pequeños que se acercaban a ver el espectáculo.
El circo tiene su magia, pero en estos tiempos donde los niños están más abocados a los juegos de las computadoras, de los teléfonos celulares y de todos los aspectos tecnológicos, que a la larga le quitan la alegría a aquellos pequeños que no cuentan con la posibilidad de llegar a tener un elemento moderno, pero la sonrisa de los chicos es impagable, las desopilantes actuaciones de un artista que se gana la vida, haciendo sonreír a la gente, con los profesionales que se esmeran para poder darle al público lo mejor de sí y todo lo que trae apareado la vida en un circo.
Por eso los chicos tienen que seguir yendo al circo, deben no perder esa candidez que hace que los artistas puedan devolver ese aplauso fraterno, ese cariño de un pequeño que ve al artista como algo inalcanzable y hace que se junte la magia que irradia un artista arriba del escenario y luego de cada acto, se produzca ese intercambio mutuo entre los chicos y los artistas, que es sin duda lo que toda persona del espectáculo pretende obtener durante una función.
Los chicos nunca pueden perder la magia de un circo, lo que les representa a cada uno de ellos en su interior, todos fuimos niños y a cada uno de nosotros nos gustaba concurrir con nuestros padres o con los compañeros de la escuela que siempre estábamos esperando ese fin de semana para disfrutar ese momento, ojala los niños y niñas puedan continuar con ese legado de todas las personas que trabajan en una compañía de un circo y conocer un poco más de la magia que tiene ese mundo, que no es para todos, ya que la vida que realizan los artistas, es una vida de soledad, tristezas, penas, personas que se fueron de viaje y nunca más volvieron, son unos verdaderos nómades que sin querer llegar a conocer muchos países del mundo, pero que no llegan a tener una vida más ordenada que la común, porque los tiempos no son lo mismo, las personas que la componen son como una familia enorme, pero cada uno de los componentes hace una vida muy distinta y eso hace que no se sabe con certeza que les puede deparar la vida.
