Site icon Radio Cadena Popular San Luis

La historia de Julio Suárez, el hombre que volvió a vivir

asdfasdfafadsafo.jpg

asdfasdfafadsafo.jpg

 

Julio Lucero es un hombre oriundo de la provincia de San Luis, humilde, gran compañero y con un enorme espíritu, que a sus jóvenes 55 años, se encontró con la pelea más dura, una batalla a la que decidió enfrentar, y que con el apoyo de todos sus seres queridos pudo anteponerse a un persistente combate, que intentó desgastarlo, pero lejos de acobardarse le puso el pecho al problema.

Su enfermedad, se originó después de una operación de vesícula en donde por medio de estudios le diagnosticaron que su hígado no funcionaba como debía debido a su Hemocromatosis, una patología que provoca un daño irreversible en el hígado por consecuencia del exceso de hierro en la sangre generado por su mismo organismo. Cuando conoció la noticia, la única solución para Julio era un trasplante. Fue ahí, donde en conjunto con la gente de INCUCAI San Luis, emprendería  un largo camino, que terminaría con un final feliz.

Un trayecto que duraría un año y medio de espera, donde Julio, tuvo que prepararse tanto mental, como físicamente, con el seguimiento de su cuerpo médico. Casi como de memoria Julio, los recuerda como a un equipo de fútbol, los médicos titulares Bruno Majul, la doctora Andrea Giannini y la psicóloga María Vanesa Ortellado. Quienes tendrían el trabajo de estabilizar a Julio, y de estar en contacto con los médicos en Córdoba hasta encontrar un posible donante.

Con mucha paciencia, y ante todo, perseverancia, Julio viajaba a Córdoba, junto a su esposa todos los meses, para realizarse los respectivos controles, con la esperanza de que su hígado pudiese aguantar un tiempo más, sin deteriorarse.  Sin embargo, las buenas noticias llegaron pronto. Luego de realizarse un control, los médicos le comunicaron que debía quedarse en suelo cordobés, porque estaba latente la posibilidad de dar con un donante. Fue así que el 6 de noviembre, el tan ansiado órgano, emprendería un largo viaje, para llegar a su destino. 

A eso de las cuatro de la tarde del corriente día, ingresaría a cirugía, para salir a la hora diez y doce minutos, para enseguida ingresar a terapia intensiva, donde había que esperar alrededor de cuatro a seis horas, y luego ver la reacción del cuerpo ante tamaña cirugía. Julio recuerda con fervor: “ya le habían comentado a mi señora, que la cirugía, había sido todo un éxito, que no había ninguna complicación, y que me había tocado un órgano sano”.

Horas posteriores, más precisamente hora y media, comenzaría a dar las primeras respuestas: “me preguntaron un montón de datos míos y coincidieron todos, lo único que no sabía era el horario” para la sorpresa de los médicos. Según lo que indican los especialistas, es anormal encontrar una respuesta tan rápida en los pacientes. Un caso único, como pocos, que suceden casi como en cuentagotas. No obstante Julio seguiría con un sinfín de progresos, que lo ayudarían en un futuro próximo a volver más temprano a casa, a su San Luis natal.

Inmediatamente, luego de una respuesta favorable, llegaría el alta médica.  Fue así que luego de pelear puño a puño con la vida, el 5 de diciembre, iniciaría su retorno a San Luis, en donde lo esperaría toda su familia, amigos y gente que lo quiere y estuvo en todo momento a su lado, brindándole fuerzas desde la distancia. Ellos fueron el primer soporte, para su recuperación. 

Con un mensaje esperanzador Julio cerró: “no pierdan la esperanza con la Ley Justin  tenemos más posibilidades que antes, hay que prepararse, psicológicamente, uno primero y después con la familia”. Además, agregó: “hay que tener mucha fe…”  y enfatizó: “Si se puede”.

Un testimonio de vida, una caricia al alma de quienes están sufriendo y que no encuentran salida, a quienes acompaña y los invita a luchar y ante todo con su frase de cabecera, “a no bajar nunca los brazos”.

Redacción: Germán Ramírez.- 

Exit mobile version