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“No noté nada raro”: la defensa de la mamá de Florencia, acusada de encubrir su violación y asesinato

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“Si hubiera notado algo, tendría a mi hija aquí y no en un cajón”, se defendió Di Marco ante la Cámara Penal 2 de San Luis. La mujer fue acusada por el cargo de “abuso sexual con acceso carnal en calidad de partícipe necesaria por omisión” y se quebró en más de una oportunidad durante su declaración. “La madre era yo y él sabía que no me gustaba que le pegara”, sumó, al tiempo que exigió: “Lo único que pido es que se haga justicia para que mi hija descanse en paz. Que Dios se encargue del resto”. La mujer, que perdió la tenencia de sus hijos después del hallazgo del cuerpo de Florencia, enfrenta un pedido de 17 años y seis meses de cárcel por parte del fiscal Fernando Rodríguez.

LO QUE CONSTA LA CAUSA

En la investigación se sumaron los testimonios de las maestras de la escuela Ameghino a la que concurría la menor y de los vecinos de la localidad mendocina de Palmira que mantuvieron contacto con la pequeña, al igual que sus familiares directos. Las antiguas docentes de la institución Florentino Ameghino, en Palmira, a la que asistía cuando vivían en Mendoza contaron que le habían dicho a la madre de Florencia que la niña había relatado en varias oportunidades distintos episodios de abuso en manos de su padrastro.

La madre respondió que la niña mentía para faltar a clases. Pero tampoco existió ninguna presentación de las autoridades de la institución ante la Justicia frente a esos comentarios. En esa línea, la jueza Virginia Palacios reveló que el abuelo materno de Florencia declaró que la niña no quería estar en San Luis, que tenía terror de vivir en su casa, que le había dicho a su madre y a su padrastro que a la noche le zarandeaban la cama, sentía una presencia, pero no le dieron bolilla. A eso, se suman lo que dijo de la madre de Lucas Gómez ante la Justicia.

“La señora manifestó que había actitudes que no le gustaban tanto de su hijo como de Carina. La madre le decía ‘prostituta’ constantemente a la niña. La hcbían entrar al baño para acercarle las toallas al padrastro. A veces se quedaba un tiempo allí”, describió Palacios.

CÁMARA GESELL AL HERMANITO

También en dos oportunidades, el hermanito de Florencia de por entonces 9 años fue entrevistado en Cámara Gesell. El niño vio a su hermana por última vez en el interior del auto, cuando, presuntamente, ya estaba sin vida. Gómez les dijo que estaba dormida. El niño y su hermano menor estaban sentados en la parte de atrás. Gómez lo dejó en su escuela y siguió su camino. Según la reconstrucción de los hechos realizada por los investigadores, Gómez luego se dirigió a la zona del terraplén, en Saladillo, en donde el cuerpo de la menor fue encontrado semidesnudo. Ahora, los hermanos de Florencia, entre ellos la bebé que nació en la misma semana en la que ocurrió el crimen, quedaron al cuidado del hermano de la mujer.

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