“Cuando llegamos acá no teníamos nada, solamente algo de conocimiento, y empezamos a ver qué podíamos hacer, además de la miel”, contó Maite.
Así en su huerta entre otras plantas aromáticas, tienen lavanda, y producen hidrolato y aceite de lavanda.
“Estamos felices, y muy agradecidos de la provincia, hoy tenemos todo esto, por haber venido a vivir acá”, agregó.
La lavanda es una de las plantas aromáticas más utilizadas, desde la antigüedad hasta ahora, por sus grandes propiedades terapéuticas.
Propiedades del hidrolato de lavanda para uso terapéutico:
Antiséptico.
Cicatrizante.
Alta capacidad regeneradora.
Estimula la curación y cicatrización de quemaduras.
Acción antiacné.
En picaduras de insectos, por su capacidad antiséptica, ayuda a desinfectar y, por su capacidad relajante, alivia la picazón.
Tónico capilar, ideal para recuperar el cuero cabelludo castigado.
Nota – Ayelén Britos.-
