“Les pido a todos sin excepción, el peronismo tiene y debe ir unido a las próximas elecciones”, sostuvo el tucumano. El dirigente sindical apeló a las experiencias electorales del pasado reciente y afirmó: “La prioridad es la unidad. No sea cosa qué de vuelta, por diferencias, nos ganen por el 1% y terminemos como estamos: Con un país desabarrancado”.
En el peronismo sobrevuela la idea de forzar a la ex jefa de Estado a que dé un paso al costado y que ese movimiento permita la unidad de todas las vertientes. La reticencia de la mayoría del electorado a respaldarla, sumado al desgaste que sufrió por los ocho años que gobernó y la compleja situación judicial en la que está inmersa, son suficientes argumentos para empujarla hacia fuera de la cancha e intentar que él último paso de salida lo de ella. Hacia allí está dirigida la estrategia que trazan los operadores peronistas. Los más entusiastas imaginan lo que denominan “un gesto de grandeza” frente a la barrera que significa su figura para la unidad.
Pero, ya aparecieron las primeras sombras sobre esta posibilidad, ya que en el acto se rompieron los límites que había marcado la foto en la que participaron Sergio Massa, Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto. Una ampliación del pequeño espacio en el que decidieron trabajar en conjunto y que les sirvió para mostrar que estaban dispuestos a construir una opción electoral bajo el mismo paraguas. Ninguno de los dos gobernadores formaron parte del encuentro en el Hipódromo.